ⓘ Andrés de Tapia, fue un soldado y cronista español, que participó con Cortés en la conquista de México. Pese a estar emparentado con Diego Velázquez y haber sid ..

                                     

ⓘ Andrés de Tapia

Andrés de Tapia, fue un soldado y cronista español, que participó con Cortés en la conquista de México. Pese a estar emparentado con Diego Velázquez y haber sido reclutado por él para la expedición a México, fue leal a Cortés: llegó a ser uno de sus capitanes de confianza durante la conquista, y su mayordomo palaciego y compañero de viajes y armas hasta 1540. Estuvo con Cortés en las campañas de Tenochtitlan y de California. Lo acompañó en sus dos viajes a España y en el fracasado sitio de Argel. Con la decadencia de Cortés vino la suya, y acabó muriendo en la pobreza.

Escribió una crónica de la conquista: R ELACIÓN DE ALGUNAS COSAS DE LAS QUE ACAECIERON AL MUY ILUSTRE SEÑOR DON H ERNANDO C ORTÉS, MARQUÉS DEL VALLE, DESDE QUE SE DETERMINÓ A IR A DESCUBRIR TIERRA EN LA TIERRA FIRME DEL MAR OCÉANO En adelante, "Relación de algunas cosas.". En ella se basaron otros cronistas, entre ellos Francisco López de Gómara, Francisco Cervantes de Salazar, y posiblemente el propio Bernal Díaz del Castillo, a través de Gómara. En su prólogo la "Relación de algunas cosas.", Germán Vázquez Chamorro identifica párrafos completos que Gómara utiliza de forma retórica precisa según la costumbre de la época, con cambios semánticos y de estilo que no impiden reconocer sin duda alguna la fuente. La suerte de su obra no fue mejor que la suya. Las crónicas basadas en la de Tapia fueron publicadas en su siglo, pero en cambio la suya tardó trescientos años en ver la imprenta: se publicó en 1858, gracias al historiador, erudito y coleccionista mexicano Joaquín García Icazbalceta.

                                     

1. Desde su nacimiento hasta el encuentro con Cortés

Nuevas investigaciones de Levi Villarreal, identifica a los padres de Andrés de Tapia como Cristóbal Lucas de Navarrete y María González de Tapia, hijosdalgos. ​ Tapia estaba pues destinado a ser uno de los simpatizantes de Velázquez que dificultaran las acciones de Cortés. Pero nunca lo fue: desde el primer momento confió en su nuevo capitán y obtuvo también su confianza.

                                     

2. Algunos hechos durante la conquista: encuentro con Jerónimo de Aguilar. Detención de Cuauhpopoca. Recuperación de Cuauhnáhuac

Andrés de Tapia fue el primer español que reconoció y abrazó en Cozumel a Jerónimo de Aguilar, el náufrago de la flota de Nicuesa que habría de servir como intérprete de la lengua maya. Cortés lo mandó junto con otros dos soldados a recibir unas canoas con indios. Pero uno de los que por su aspecto creían indios se identificó pronunciando con dificultades en castellano la frase "Dios y Santamaría e Sevilla". ​

                                     

3. Tapia, encumbrado tras la toma de Tenochtitlan

Al mando de Olid fue uno de los capitanes del grupo que tomó en 1522 la capital tarasca, Tzintzuntzan, con escasa resistencia debido la impresión que causaron los caballos y la catadura de los propios soldados españoles, que no debía de ser mucho menos temible que los équidos, y la debilidad de carácter del cacique tarasco. ​

                                     

4. Decadencia y muerte

Participa con Cortés, como maese de campo, en la expedición a California que concluye en 1540 cuando Francisco Ulloa rescata a los exploradores. En ese mismo año vuelve a España acompañado de su señor, junto al que participará también en el asedio a Argel, empeño en el que Cortés pretendió revitalizar su fama y prestigio, consiguiendo sólo penalidades y burlas de sus conmilitones. ​

                                     

5. La "Relación de algunas cosas."

La obra narra los sucesos acaecidos desde la salida de Cortés de La Habana hasta la derrota del contingente de Pánfilo de Narváez, enviado por Velázquez para abortar la acción de Cortés. No aborda, por tanto, el período comprendido entre la matanza de Tóxcatl y la captura de Cuauhtémoc, añadiendo a cambio al final del libro algunos capítulos sobre las lenguas de México, las frutas y árboles de la tierra y las ceremonias religiosas. Es una crónica muy breve, que como registra el escrupuloso archivero-bibliotecario de Madrid en 1865, ocupa quince hojas de papel en folio. ​