ⓘ Combate de Cotagaita. El combate de Cotagaita fue el primer enfrentamiento entre la vanguardia del Ejército Auxiliar del Perú de la Junta Provisional Gubernativ ..

                                     

ⓘ Combate de Cotagaita

El combate de Cotagaita fue el primer enfrentamiento entre la vanguardia del Ejército Auxiliar del Perú de la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata y la vanguardia del Ejército Real del Perú del Virreinato del Perú. A su vez constituye el primer combate de las guerras de independencia hispanoamericanas en América del Sur. ​

El combate fue un tiroteo de unas 4 horas, o "falso ataque" según lo definió Juan José Castelli, que enfrentó la vanguardia del Ejército Auxiliar del Perú, erróneamente conocido como Ejército del Norte, ​ al mando de Antonio González Balcarce, con el ejército levantado en el Alto Perú por el presidente de Charcas Vicente Nieto, vanguardia del Ejército Real del Perú, al mando de José de Córdoba y Rojas.

Tuvo lugar el 27 de octubre de 1810 en Santiago de Cotagaita, entonces parte de la intendencia de Potosí en el desintegrado virreinato del Río de la Plata, y hoy parte de la provincia de Nor Chichas en el departamento de Potosí en Bolivia.

                                     

1. Antecedentes

El virrey José Fernando de Abascal y Sousa reincorporó provisionalmente las provincias altoperuanas al virreinato del Perú y designó al brigadier José Manuel de Goyeneche para comandar a las fuerzas realistas de intervención en el Alto Perú. Ante el avance del Ejército Auxiliar el presidente Nieto, de acuerdo con Francisco de Paula Sanz, gobernador de Potosí, decidió ocupar Jujuy, pero luego ordenó la concentración de tropas en Tupiza al mando de su mayor general, el capitán de fragata José de Córdoba y Rojas. Estas fuerzas quedaron estratégicamente rodeadas tras el pronunciamiento de Cochabamba del 14 de septiembre de 1810, y el de Oruro el 6 de octubre, ambos en favor de la Junta de Buenos Aires, y la llegada de Antonio González Balcarce a San Salvador de Jujuy con la vanguardia del ejército auxiliar el 20 de septiembre de 1810, compuesta por 500 hombres y 4 piezas de artillería. ​

                                     

2.1. División de Córdoba y Rojas Descripción de Nieto en carta a Gutiérrez de la Concha

En la carta que Vicente Nieto envió el 11 de agosto de 1810 al gobernador intendente de Córdoba, Juan Antonio Gutiérrez de la Concha, describió las tropas que a esa fecha ponía en movimiento en dirección hacia San Salvador de Jujuy. ​ En el oficio de González Balcarce la junta con fecha 6 de octubre de 1810 estimó. que segun contestes noticias ascienden á mil quinientos hombres. véase el oficio

En los partes de Córdoba y Rojas son también mencionados: los ayudantes de campo capitán Manuel Gómez y Santos y teniente Manuel Sánchez Moscoso, ambos de voluntarios del Rey; el ayudante mayor del mayor general, subteniente del real Borbón, Juan José Vianqui; el capitán graduado de teniente coronel Francisco González de la Peña, comandante de las guerrillas de la línea de defensa; el vicario Mariano de la Torre y Vera; los cirujanos Isidoro Álvarez y Jaime Coll; el teniente de voluntarios del Rey Manuel de Orna y el subteniente del mismo cuerpo Anselmo Rial; los abanderados, del real Borbón Ramón García Pérez, y de voluntarios del Rey Luis Toribio Reyes.

                                     

3. Fortificación de Cotagaita

En conocimiento de lo ocurrido en Cochabamba, que impedía la llegada de los refuerzos prometidos por Goyeneche, así como también de que la vanguardia del Ejército Auxiliar se estaba reforzando en Yavi, Córdoba y Rojas decidió abandonar Tupiza el 10 de octubre y replegarse con todas sus tropas para fortificarse en Santiago de Cotagaita. Por este punto transitaba el camino más importante entre el Perú y el Río de la Plata, cerrando el acceso a Potosí. A diferencia de Tupiza, que se halla en un lugar abierto, Cotagaita se encuentra en el fondo de una quebrada seca que desemboca en el río Santiago, de aguas cristalinas y poco caudal que corre de oeste a este separando dos cerros al norte del río de dos al sur. ​

                                     

4. División de González Balcarce

El mayor general Antonio González Balcarce llegó a Yavi con la vanguardia del ejército auxiliar el 4 de octubre de 1810, deteniéndose allí en espera de la artillería que, conducida por Calixto Ruíz Gauna, partió dos días después desde San Salvador de Jujuy. ​, copiaron la enumeración del historiador boliviano Luis Paz:

Sin embargo este autor da una enumeración casi completamente falsa y posiblemente se equivoca de batalla, pues Gregorio Perdriel y no Perdiel el 1 de noviembre de 1810 se incorporaba la expedición de Belgrano al Paraguay en la Bajada del Paraná, en donde ya se hallaba Juan Ramón González de Balcarce; Manuel Dorrego estuvo en Chile hasta febrero o marzo de 1811; el comandante de la artillería no era el desconocido Suárez sino Juan Ramón Urien, mencionado en el parte por González Balcarce; Carlos Forest se hallaba en Buenos Aires como parte del Regimiento de la Estrella; Juan Martín de Pueyrredón no integró la expedición; Abraham González todavía vivía como civil en la Banda Oriental; el Batallón Cazadores no existía entonces, lo mismo que los batallones 1° y 6°, que eran regimientos; no había un Batallón Blandengues pues era un cuerpo de caballería; Martín Miguel de Güemes y no Güemez no integró el regimiento Húsares, sino que estaba con las milicias de Tarija, que Luis Paz ignora en la enumeración.



                                     

5. Marcha de aproximación

El 23 de octubre, la noche, llegaron a Tupiza las esperadas municiones para la artillería. Al día siguiente, González Balcarce inició su marcha hacia Cotagaita. Su plan de aproximación consistió en dividir sus fuerzas en dos columnas que avanzarían por caminos diferentes. El más abrupto, pero más corto y seguro era por la empinada cuesta de la Almona, que en muy poca distancia asciende unos 600 metros. Ese día había enviado un fuerte destacamento para ocupar preventivamente esa posición, fuerza que más tarde acompañaría la artillería por ese camino. Por la otra ruta, la que salía de Tupiza hacia el noreste rumbo a Mochara y de allí hacia el norte rumbo la Cuesta de la Ramada, iría la infantería y la caballería. Esa ruta era más larga y fácil de recorrer pero más riesgosa porque la topografía abierta por donde se transitaba permitía un posible ataque enemigo.

El punto de reunión de las dos columnas fue Cazón, localidad ubicada en la entrada de la quebrada que en bajada va directamente, de sur a norte, hacia Cotagaita, distante unos 15 kilómetros. González Balcarce anticipó a Castelli que una vez que estuviera en Cazón y" según los conocimientos ​ El 27 de octubre, a las tres de la mañana, las tropas iniciaron, desde Cazón, la aproximación final a Cotagaita a donde llegaron al amanecer.

                                     

6. Intercambio de notas

Antes de iniciar el combate, González Balcarce envió un oficio a las fuerzas enemigas siendo designado a tal efecto el capitán Santiago Carrera. El mismo adolecía de algunos errores formales que Córdoba y Rojas no se privó de señalarlos en su respuesta: la fecha del oficio era del día siguiente y el destinatario no era el comandante del ejército enemigo sino los" generales, jefes y oficiales de las tropas del Alto Perú” como si se tratara de una proclama. El jefe porteño aseguró que no venía a conquistar, derramar sangre de" connacionales y compatriotas” ni tampoco mandarlos. Explicitó que su misión era proteger estos territorios de Napoleón y conservar a favor de Fernando VII" lo que era patrimonio de su corona”. A tal fin, los diputados que representarían a los pueblos del Alto Perú, reunidos en un congreso general, fijarían un gobierno provisorio hasta que la península dejara de estar ocupada. Como para convocar a un congreso no era necesario un ejército pues bastaba con enviar un chasqui, no implicaba totalidad; Que todo el pueblo y las fuerzas a su mando estaban dispuestos a impedir a los que intentaran" invadir” las posesiones de Fernando VII; Que si creía que podía vencer entonces continuara con sus planes, advirtiéndole que la" conquista” del Alto Perú no sería tarea fácil empezando por la resistencia que harían sus propias fuerzas. Córdoba y Rojas definió las intenciones de la Junta con las palabras" invasión” y" conquista”. Véase: Respuesta de José de Córdoba y Rojas a Antonio González Balcarce



                                     

7. El combate

Ni bien volvió el parlamentario, González Balcarce ordenó el avance de hombres y artillería hacia la posición enemiga Aproximadamente a las 10:30 horas, su artillería rompió el fuego a tiro largo. Córdoba y Rojas hizo lo mismo con dos cañones.

Desde el centro del dispositivo defensivo, Córdoba y Rojas tomó nota del desordenado avance del enemigo por ambas faldas de las dos serranías que limitan la quebrada. Más tarde observó lo mismo cuando los pelotones o piquetes enemigos se desplegaron en su frente. Cuando unos ochenta hombres avanzaron con el obús de seis pulgadas hacia un molino ubicado donde pasa el camino de la quebrada de Portugalete, Córdoba y Rojas evaluó las ventajas que tendría ese obús enemigo para hacer fuego cruzado y de rebote desde esa posición. Sin pérdida de tiempo envió dos compañías de veteranos del Real de Borbón y dos de Voluntarios del Rey que salieron de los reductos 4 y 5, cruzaron el río, subieron el monte y los desalojaron antes que pudieran consolidarse en el terreno, todo al costo de solo cuatro heridos. Se tomaron dos prisioneros, uno del regimiento N.º 5 ex Andaluces y el otro del regimiento N.º 6 ex Arribeños. Esta sería la única" acción” o combate real del día. Al ser ocupada por el enemigo la cima del monte, donde un abanderado del Real de Borbón plantó la bandera de su unidad, las fuerzas de González Balcarce abandonaron la ahora insegura zona del Molino y movieron el obús hacia el centro de la línea desde donde siguió disparando, esta vez a tiro corto.

En el extremo este de Cotagaita, soldados del regimiento de Pardos y Morenos ocuparon las elevaciones cercanas al cerro del lado sur por donde pasa el camino de la quebrada de Cinti., Larrea confundió el movimiento de desalojo preventivo que hizo el enemigo con una maniobra de envolvimiento. Al respecto el capitán Narciso de Basagoitía dijo:

Cuando ya se hallaba el ejército en Potosí, el tarijeño José Antonio de Larrea, escribió una relación la Junta de Buenos Aires dando detalles de la participación de las milicias de Tarija en el combate de Cotagaita, confirmando así la presencia de Martín Miguel de Güemes como capitán agregado a su regimiento

Otra versión controversial de Otero y recogida por varios autores, es la de que Vicente Nieto estaba al frente de las tropas en el combate de Cotagaita:



                                     

8. Retirada

González Balcarce puso especial énfasis en explicar las causas por las que decidió retirarse" con el mejor orden” de Cotagaita. En su primer informe del 29 de octubre lo justificó:

Por la imposibilidad de penetrar" hasta” las trincheras enemigas;

Por la incapacidad de proveerse, en esa posición, de municiones de artillería, alimentos y caballos.

Tres días después, en su segundo informe amplió:

Que había llegado la conclusión de que el enemigo se iba a defender a toda costa;

Reiteró la falta de alimentos y la imposibilidad de conseguirlos en ese lugar;

La falta de dinero para pagar los haberes vencidos de la tropa;

La escasez progresiva de caballos para poder movilizarse;

La exigencia de estar en permanente estado de alerta frente a una posible" salida” del enemigo;

Al" padecimiento” que sufrieron los soldados en su avance desde Tupiza y que aumentaría permaneciendo en esa posición.

En su tercer informe, de fecha 12 de diciembre, reiteró como causa de su retirada la falta de alimentos y municiones, ya sea para sostenerse defensivamente en Cotagaita o atacar nuevamente al enemigo. Mencionó que en la retirada la tropa sufrió" un tanto de desaliento”, sin calzados, con incomodidades de todo tipo y bajo la tensión de un posible ataque enemigo." A nadie se le ocultaba cuan crítica y apurada era la situación”. ​

Córdoba y Rojas escribió que las fuerzas de González Balcarce estaban huyendo en completa dispersión pero reconoció que la victoria fue incompleta porque no pudo ordenar una persecución inmediata debido a que su caballería estaba desmontada y durante la noche anterior los arrieros se habían llevado 600 mulas. Solo dos días después envió hacia Tupiza, en persecución paralela, por el camino más corto y seguro de Almona, dos destacamentos con 150 soldados cada uno. Estos destacamentos, en principio, debían entrar en Tupiza solo si estaba desocupada, molestar a las fuerzas de González Balcarce en su retirada y proteger a los que desertaban del ejército enemigo descontentos por la carencia de alimentos y pagos del prest. Sobre estos dos puntos demostró tener buena información sobre las dificultades que tenía su enemigo. Los destacamentos debían evitar comprometerse en acciones con resultado incierto.

                                     

9. Bajas

En cuanto a las bajas, Córdoba y Rojas comunicó durante el combate que tengo la desgracia de que se me han desmontado tres piezas de cañón, y tengo herido aunque levemente, al valiente capitán Cabero Juan de Dios Cabero y que tomándoles un prisionero del cuerpo de Andaluces. En el oficio detallado expresa: haciéndoles huir vergonzosamente, con no poca pérdida de muertos y heridos en su retirada, y la de dos prisioneros de los cuerpos de andaluces y arribeños que se rindieron; habiendo tenido por nuestra parte herido al capitán Cabero un soldado veterano y dos voluntarios del Rey.

González Balcarce en el oficio del 1 de noviembre solo admite que En la del 27 hemos tenido tres muertos y seis heridos, entre los cuales estaba El atolondrado y covarde comte. de Artilleria D. Juan Ramon Urien.

                                     

10. Resumen general

En su informe la Junta del 10 de noviembre de 1810, Castelli definió la acción de Cotagaita como" ataque falso”. ​ Dos días después Castelli ya lo tenía en" funesto arresto”.

De los diez desertores, todos pertenecientes a los regimientos salidos de Buenos Aires, tres fueron tomados prisioneros sirviendo al enemigo en la posterior batalla de Suipacha. Uno de ellos, pese a estar herido, fue ultimado en el mismo campo de batalla.