ⓘ Carlo Odescalchi nació en el palacio de su familia, en Roma, fue el segundo hijo varón de Valeria Caterina Giustiniani y Baldassare Erba Odescalchi, duque de Si ..

                                     

ⓘ Carlo Odescalchi

Carlo Odescalchi nació en el palacio de su familia, en Roma, fue el segundo hijo varón de Valeria Caterina Giustiniani y Baldassare Erba Odescalchi, duque de Sirmio y príncipe del Sacro Imperio Romano Germánico. Por el lado paterno, era sobrino trinieto del Papa Inocencio XI, sobrino nieto de cardenal Benedetto Erba Odescalchi y sobrino del cardenal Antonio Maria Erba Odescalchi. Por el lado materno, era sobrino del cardenal Giacomo Giustiniani.

Después de ser educado en casa por su padre, Odescalchi estudió en Hungría, donde estuvo con sus padres durante la ocupación francesa de Roma, de 1798 a 1800, y adquirió doctorado en Derecho Canónico y Civil en 1809. ​

En octubre de 1837, Odescalchi sometió al Papa Gregorio XVI su resignación de todos sus cargos y títulos para entrar la Compañía de Jesús, pero el pontífice se negó. Él se dispuso a asistir al pueblo durante la epidemia de cólera que se extendió en Roma por aquel tiempo.

El 31 de diciembre de 1837, Odescalchi presidió la ordenación presbiteral de Vincenzo Gioacchino Raffaele Luigi Pecci, el futuro Papa León XIII. En 1838, nombrado gran prior de la Orden Soberana y Militar de Malta, pidió nuevamente abdicar de todos sus cargos al Papa, que, ante esa situación inusual, organizó una comisión de cardenales para estudiar su petición. La comisión le aconsejó aceptarlo y así se hizo en el consistorio del 30 de noviembre de 1838. Finalmente, al inicio del mes siguiente, Odescalchi se volvió novicio de la Compañía de Jesús e hizo su profesión religiosa el 2 de febrero de 1840. Después, dirigió una actividad misionera en el norte de Italia.

Odescalchi falleció prematuramente a los 56 años de edad, en la mañana del 17 de agosto de 1841, en una escuela jesuita de Módena. Su cuerpo fue expuesto y sepultado en la iglesia de San Bartolomé, anexa a dicha escuela. La correspondencia posterior a su muerte sugiere que muchos lo consideraban un santo.

El 31 de marzo de 1927, se llevó a cabo el reconocimiento canónico de sus restos mortales y su proceso de beatificación permanece abierto.