ⓘ Leyenda de Santa Eulalia. La leyenda de Santa Eulalia está formada por un conjunto de relatos que, con algunas variantes, explican la vida de una chica cristian ..

                                     

ⓘ Leyenda de Santa Eulalia

La leyenda de Santa Eulalia está formada por un conjunto de relatos que, con algunas variantes, explican la vida de una chica cristiana nacida en el siglo III en Sarriá o Barcelona, que fue solidaria con los pobres y que con trece años fue encarcelanda y duramente castigada por haber pedido al cónsul Daciano que el emperador Diocleciano dejara de perseguir a los cristianos.

La existencia de santa Eulalia de Barcelona como personaje histórico es dudosa para algunos historiadores, que apuntan a que podría ser el fruto de un fenómeno conocido con el nombre de desdoblamiento hagiográfico, a partir de la historia de Santa Eulalia de Mérida, porque la biografía y el martirologio de ambas santas se asemejan mucho. ​

                                     

1. Lugar de nacimiento

Una de las versiones cuenta que la chica nació en una casa señorial situada en un lugar llamado Desierto de Sarriá. ​

                                     

2. Caridad

Era una chica muy caritativa y los pobres llamaban con frecuencia la puerta de su casa porque siempre les daba limosna. Esto molestaba a sus padres, que la regañaban a menudo. Un día que la chica llevaba pan escondido en la falda para dárselo a una mujer pobre, su padre le preguntó qué llevaba, ella le dijo que llevaba flores, y el pan se convirtió en flores.

                                     

3. Martirio

Cuando tenía trece años, se inició la persecución de Diocleciano contra los cristianos. Por eso, con valentía, a escondidas de sus padres, fue al templo para increpar y humillar al prefecto Daciano. Después de insultarlo, Daciano le pidió que adorara falsos dioses para perdonarla, pero ella le lanzó un puñado de arena encima del altar a modo de burla. Con tal motivo la apresaron y la encarcelaron en la prisión del final de la calle de la Boquería, que daba al lugar de la Vuelta de Santa Eulalia y del Remedio.

                                     

4. Muerte

Dice la leyenda que, después de estos trece tormentos, finalmente la clavaron toda desnudada en una cruz en forma de aspa forma conocida como cruz de Santa Eulalia o de San Andrés en la Plaza del Ángel. En aquel momento, para preservar su intimidad y que nadie la viera desnuda, le crecieron los cabellos hasta taparla o, según otras versiones, empezó a nevar hasta que quedó cubierta por la nieve. Murió en la cruz y su alma voló, en forma de paloma blanca que le salió de la boca. También se dice que un grupo de ángeles se llevaron su cuerpo al cielo. Otra tradición dice que después de morir cayó una gran nevada que hizo que los soldados que guardaban su cuerpo se fueran por culpa del frío y que sus padres se pudieran hacer cargo de él y enterrarla. Por eso nunca nieva el día de su fiesta en Barcelona.

Varios lugares de Barcelona reclamaban el honor de haber sido el lugar de la muerte de la santa. Uno de ellos era el Pla de la Boqueria

                                     

5. Restos

Cuando los restos de la santa fueron trasladados de Santa María de las Arenas la Catedral, el 878, al llegar la procesión al portal de la ciudad, que era donde ahora se encuentra la Plaza del Ángel, el arca donde iban los restos se volvió tan pesada que no pudo ser movida y tuvieron que dejarla en tierra. A pesar de los intentos de levantarla, no había manera de poder continuar con el traslado y se rezó para que el Cielo enviara una señal que permitiera conocer la causa. Un ángel se apareció entonces y señaló con el dedo a uno de los canónigos que participaba en la procesión: el sacerdote, arrepentido, confesó que, al hacer el traslado de los restos de la santa al arca, se había quedado un dedo, como reliquia y, al devolverlo a su lugar, pudieron volver a levantar el arca y continuar la ceremonia: la santa no quería entrar "incompleta" a su ciudad. Por este motivo, la antigua Plaza del Trigo cambió el nombre y pasó a llamarse Plaza del Ángel y la actual calle de la Llibreteria tomó el nombre de Bajada de Santa Eulalia. Además, se instaló en el portal la escultura de un ángel que señalaba hacia abajo y otra de santa Eulalia.