ⓘ Castillo-Iglesia de Santa Catalina. El castillo-iglesia de Santa Catalina es un yacimiento formado por la acumulación de las distintas fases de ocupación en el ..

                                     

ⓘ Castillo-Iglesia de Santa Catalina

El castillo-iglesia de Santa Catalina es un yacimiento formado por la acumulación de las distintas fases de ocupación en el cerro del" Torreón” o de" Santa Catalina”, en el término municipal y núcleo urbano de Fuenllana. A fecha de 2017 se conoce una inicial fortaleza medieval, una iglesia de la Edad Media y Moderna y un cementerio que estuvo en uso hasta inicios del siglo XX. Sus coordenadas geográficas son 38°45′N y 2°57′O.

La primera construcción y ocupación conocida en el cerro data del siglo XIII, como un espacio fortificado utilizado por la Orden de Santiago para el control y defensa de la aldea de Fuenllana. También como una plaza más en la estrategia de ocupación del territorio del Campo de Montiel durante el periodo de la Reconquista y Repoblación. Al alejarse el frente islámico, el bastión fue perdiendo su papel militar de frontera pero, como otras tantas fortalezas, entró de lleno en las guerras intestinas castellanas. Fue en uno de estos lances, a mediados del siglo XV, cuando se mandó derruir sus murallas. A partir de ese momento, el lugar sustituye la planta militar por un acelerado programa de engrandecimiento y monumentalización del lugar como iglesia de la villa, partiendo probablemente de la capilla existente intramuros de la fortaleza. Las principales obras finalizan a finales del siglo XVI y estará bajo la advocación de Santa Catalina.

Hacia mediados del siglo XVIII la iglesia de Santa Catalina no era ya centro de la vida ni del urbanismo de la nueva Fuenllana. La iglesia fue desmantelada por la influencia y a favor de la iglesia de Santo Tomás de Villanueva, anexa al convento de los agustinos y erigida en honor a este santo. Tras este hecho, el cerro siguió ejerciendo de cementerio hasta ser abandonado definitivamente a inicios del siglo XX, momento en el que se construye el actual recinto necropolitano.

                                     

1. Geografía

El castillo-iglesia de Santa Catalina se asienta un pequeño cerro junto a los límites urbanos de la actual localidad de Fuenllana, Ciudad Real. La villa está situada en el centro de la altiplanicie del Campo de Montiel, entre las poblaciones vecinas de Villanueva de los Infantes 5.9 km y Villahermosa 8.7 km. Junto la población nace y comienza el discurrir del arroyo Tortillo, corriente pequeña, de corto caudal y cuenca muy enrasada, uno de los afluentes del río Azuer. Fue precisamente esta posición en llanura junto a un manantial y tierras llanas las que determinaron el emplazamiento de la Fuentplana medieval frente a un territorio circundante más sinuoso Carrizosa y Montiel.

                                     

2. Acceso

  • CM-412

A Fuenllana y al castillo-iglesia de Santa Catalina se accede fácilmente por la carretera regional CM-412, que une Villanueva de los Infantes y Villahermosa. El yacimiento es localizable a simple vista, pues se halla en el lateral oeste de la localidad y sobre un cerrete, por lo que resalta en el horizonte desde kilómetros. El itinerario para llegar está indicado por señales de dirección y se puede aparcar en calles aledañas. Recientemente se ha constituido como parque público y se puede pasear libremente con precaución, por encontrarse en proceso de estudio y acondicionamiento. El interior de la antigua iglesia es visible desde fuera y el acceso a su interior está restringido a días especiales.

Aunque diseñado por el Proyecto Arqueológico Santa Catalina, actualmente no está ejecutado un itinerario de visitas apoyado por panelería. Tampoco está adaptado el cerro para personas con dificultades motrices.

                                     

3. Historia

La historia del castillo-iglesia de Santa Catalina se enmarca en el periodo de Reconquista y Repoblación de la altiplanicie del Campo de Montiel, que finalmente corrió a cargo de la Orden de Santiago. La repoblación del Campo de Montiel fue un lento y largo proceso a raíz de la Batalla de las Navas de Tolosa de 1212. Un año después de la conocida batalla, en 1213, tuvo lugar la cabalgada de Alfonso VIII al norte y sur de la comarca. En esta" razzia” consiguió tomar al menos las importantes plazas de Alcaraz, Eznavexore y Alhambra y dejó aislado en el centro de la comarca el castillo de Montiel bajo el poder musulmán. Es en ese momento cuando Alcaraz y la Orden de Santiago chocarán directamente en un proceso acelerado proceso repoblador. El Arzobispo de Toledo también litigará por la adscripción de los territorios la Iglesia.

Así, Fuentplana figura entre los puntos reclamados por el concejo de Alcaraz en 1243, siendo adjudicado la Orden. También gracias a estas reclamaciones territoriales conocemos que para esa fecha Fuenllana tenía iglesia abierta. Para la orden santiaguista la localidad formaba parte del esquema de repoblación del Campo de Montiel y de su sistema defensivo. Ante un Campo de Montiel que no contaba con barreras geográficas suficientemente imponentes como para hacer puntos inexpugnables lo que se diseñó fue una red de aldeas fortificadas, como la Peñaflor de Villanueva de los Infantes, y fortalezas concejiles como Fuenllana, destinadas, primeramente, a asfixiar la Montiel musulmana. Ésta caería definitivamente en la década de los años veinte del siglo XIII. En segundo lugar, como líneas de abastecimiento y comunicación de retaguardia tras las fortificaciones de frontera del reborde sur de la comarca, como las de Terrinches o Puebla del Príncipe.

Fuenllana consigue el privilegio de villazgo en 1293. Posteriormente consta que en el Capítulo General de 1440 se ratificó un acuerdo entre Fuenllana y Montiel, y que en 1468 tenía una población de 80 vecinos, según Diego de la Mota. El maestre Alonso de Cárdenas, a fines del siglo XV, cedió la villa de Fuenllana la dehesa de La Serna, que era de la encomienda de Montiel, a cambio de un tributo de dos mil maravedíes anuales.

En cuanto al castillo de Fuenllana existe muy poca documentación acerca de él. Lo poco que conocemos de esta construcción es que los castillos de Alcubillas y Fuenllana fueron mandados derribar hasta los cimientos por Don Álvaro de Luna en 1446, en sus luchas con Rodrigo Manrique, en castigo por habérsele insubordinado el ayuntamiento a favor del segundo. Tal episodio ha sido constatado arqueológicamente.

Fuera de restos exhumados y restaurados recientemente, los del llamado Torreón o castillo de Fuenllana que coronan el cerro pertenecen la iglesia parroquial dedicada a Santa Catalina de Alejandría. El templo se levantó en el mismo lugar donde existieron, al menos, otras dos versiones anteriores de esta iglesia. Se sabe que a finales del siglo XV la antigua parroquia se estaba reformando al estilo mudéjar pero, debido a las expectativas de crecimiento económico y demográfico, y la llegada de las nuevas modas, el estilo pronto quedó anticuado y se decidió reedificarlo por completo. Por tanto, en el segundo tercio del siglo XVI comenzó a construirse la nueva y definitiva parroquia de Santa Catalina. Su declive se inició a mediados del siglo XVIII y a principios del siglo XIX ya estaba en ruinas, aunque utilizado como cementerio.



                                     

4.1. Descripción Castillo

No existe documentación que nos hable acerca de cómo era el castillo de Fuenllana más allá de descripciones generales modernas vid. bibliografía. Sólo se puede acotar:

  • que los muros perimetrales de la fortaleza acabaron siendo incorporados a algunas casas adyacentes.
  • que fue construido en la primera mitad del siglo XIII, fecha de conquista del Campo de Montiel;
  • que fue mandado derrumbar por Don Álvaro de Luna en 1446 y que así se hizo;
  • que pese la tradición popular, no se tiene constancia de que éste fuera construido sobre un castillo anterior de origen árabe;

La única aportación que se puede realizar la descripción de este castillo son los restos encontrados en los trabajos arqueológicos que se están llevando a cabo en el lugar desde 2013. En ellos se ha podido comprobar, gracias a los restos hallados, que sin duda nos encontramos ante lo que fue una muralla de gran tamaño 2 m y que, se presume, rodeaba la totalidad del cerro en la que se encuentra como atestiguan los diferentes lienzos de la muralla ubicados tanto en la parte norte del cerro, así como en las fachadas y el interior de las casas que se encuentran al este del mismo. Se estima que encierra una superficie aproximada de 3838 m². En estos trabajos también se halló una estancia cuadrangular adosada la muralla en su lado oeste, utilizada como un gran osario, pero cuya construcción pudo ser posterior al castillo. No se tiene datos acerca de donde se situó el acceso ni si existió una Torre del Homenaje como tal.

Una vez derruido el castillo, y de forma indeterminada a día de hoy, se edificó sobre él la iglesia de Santa Catalina. No es raro que se aprovecharan estructuras anteriores pertenecientes al castillo, pero a día de hoy se carece de la debida información. Los muros y entradas actuales pertenecen la iglesia.

                                     

4.2. Descripción Iglesia

En el segundo tercio del siglo XVI se comenzó a construir la definitiva parroquia de Santa Catalina, levantada en el mismo lugar donde existieron, que se tenga testimonio de ello, otras dos versiones anteriores de esta iglesia, y que estas, a su vez, se ubicaban en el mismo cerro donde se encontraba la antigua fortaleza. La mayor información existente al respecto ha sido aportada por la doctora Pilar Molina Chamizo.

En la construcción de esta iglesia se hizo uso del estilo gótico, con bóvedas de crucería estrellada con sus claves, nervaduras y traceletes y plantas de salón con presbiterio ochavado, muy populares en época de los Reyes Católicos. La parte más antigua de la iglesia es la capilla de Santiago 1511-1515, con un acceso de arco de medio punto delicadamente moldurado con delgados baquetones y capiteles con cardinas, y con un techo de bóveda estrellada. Esta capilla estaba separada del resto de la iglesia por una cancela de madera; y en un nicho de la pared se encontraba un altar dedicado al apóstol Santiago. Ésta quedó posteriormente inserta en el lateral del evangelio de la capilla Mayor 1536. En ella se usó la mampostería y la sillería para los imponentes contrafuertes que sostenían toda la crucería. En el lado del evangelio se abren dos puertas en arco, una que comunicaba directamente la sacristía y otra que daba a una escalera de caracol que subía a las bóvedas y con una apertura a medio camino para llegar al púlpito y una pequeña tribuna.

A mediados de siglo se realizó una ampliación provisional para acomodar la tribuna y el baptisterio la capilla mayor. Esta ampliación también sirvió para colocar unas fortuitas puertas de jambas y dintel muy sencillos. En el mismo periodo que se ejecutó esta ampliación provisional también se hicieron dos significativas obras en la iglesia, la torre campanario y la capilla hornacina de San Pedro.

Otra gran intervención en la iglesia tuvo lugar a finales del siglo XVI, con la creación de la mencionada capilla-hornacina de San Pedro Apóstol, por el cantero Diego Hurtado. Presenta jambas con columnas abalaustradas y pechinas intradós con motivos simbólicos y alegóricos relativos a San Pedro, Santa Catalina y al carácter funerario.

Una de las últimas intervenciones -si no la final- acaeció en 1719, momento del que, gracias a las descripciones de los visitadores de la Orden de Santiago, se tiene una relación de los ricos ornamentos que tenía el templo. Se describe como bien conservada pero fuera del pueblo.

Sin embargo, el nacimiento de Santo Tomás de Villanueva en Fuenllana hacia 1486 y su fulgurante proceso de beatificación 1618 y canonización 1658 atrajo para estas fechas la congregación agustina. En 1735 los agustinos calzados se instalaron en el convento construido a tal efecto junto la casa natal del santo y comenzó el declive del espacio de Santa Catalina. En 1741 los agustinos piden anexionarse la iglesia de Santa Catalina. En apenas tres años consiguen la resolución del Consejo de Órdenes a su favor 1741, la bula de Benedicto XV 1742 y la provisión real de Felipe V 1743, aduciendo entre otras, que la iglesia de Santa Catalina está lejos del centro del pueblo, que no se atienden a los enfermos bien y que hay dejación de funciones del cura encargado. El resultado fue la orden para que:

  • demoliera lo mancillado y se vendieran maderas y lápidas.
  • se trasladaran los huesos y cadáveres la nueva iglesia;
  • hubiera un traslado solemne de las reliquias y de todo lo" profanable”;

Según Cabada y Portillo fue hacia 1802 cuando se clausuró definitivamente la iglesia, ​

                                     

4.3. Descripción Cementerio y ruina

Aunque desde que se constituyó la iglesia, como tal, ejerció también de cementerio, tras el desmantelamiento de la iglesia, ésta fue ocupada de nuevo como necrópolis. Hasta ocuparse toda la nave de la iglesia como camposanto. La construcción del nuevo cementerio en 1904 no trasladó a todos los finados. Además de que se han podido ver las lápidas durante la segunda mitad del siglo XX, aquellos espacios no arrasados durante la última restauración todavía mantienen cuerpos sepultados, como junto la capilla de Santiago.

No obstante, las ruinas de la antigua iglesia y del posterior cementerio poco a poco fueron cayendo en el olvido y convirtiéndose en espacio marginal, tanto por su posición excéntrica como por la rápida degradación del mismo: vertidos incontrolados, acampadas de viajeros itinerantes y lugar de divertimento y vandalismo de la juventud local. También se instaló en la acrópolis del cerro el depósito de aguas - con sus tuberías - y una torre de alta tensión.

El desmantelamiento de la iglesia de Santa Catalina se culminó en 1971 con el desmontado del arco de la capilla de San Pedro y la extracción de los tres escudos sobre la capilla de Santiago, los cuales fueron reinstalados de forma heterogénea en la iglesia de la plaza del convento. Hoy día, junto a otros elementos, se pueden contemplar allí.



                                     

5. Trabajos arqueológicos

Las labores arqueológicas llevadas a cabo en el cerro de Santa Catalina han sido de dos tipo:

  • Proyecto científico-social: proyecto arqueológico Santa Catalina
  • Seguimiento de obras
                                     

5.1. Trabajos arqueológicos Seguimiento de obras

A finales de la primera década del siglo XXI se intervino desde el Ayuntamiento de Fuenllana en Santa Catalina para estabilizar la ruina y monumentalizar mínimamente el lugar:

  • Llagueado de juntas
  • Apuntalado de dinteles
  • Camino de acceso desde la localidad
  • Reposición de cantería con arenisca semejante de esquinas en contrafuertes, cornisas y aleros
  • Apertura de vanos e instalación de cancelas
  • Sistema de iluminación turística
  • Recrecido de muros
  • Camino de ronda inferior y vallado perimetral con muro de mampostería
  • Protección de capilla de Santiago con tejado metálico.

Siendo estas intervenciones necesarias, sin embargo, afectaron drásticamente al patrimonio arqueológico y la memoria de la villa, pues se vació con maquinaria pesada y sin control efectivo el interior de la nave:

  • se profanaron sin permiso tumbas de las que todavía quedan familiares vivos; ​

    Los materiales de esta campaña se encuentran siendo estudiados por el equipo de Pedro R. Moya-Maleno en el laboratorio de Arqueología de la Universidad Complutense de Madrid, como parte de un programa de investigación y aprendizaje de los alumnos de cualquier universidad que se desea apuntar.



                                     

5.2. Trabajos arqueológicos Campaña 2017

La campaña de 2017, prevista para la continuación de la excavación de T1 y la apertura y consolidación de nuevos sectores del cerro de Santa Catalina en verano, fue suspendida durante la primavera por desavenencias entre la dirección arqueológica y el Ayuntamiento de Fuenllana. En esta coyuntura se ha reconducido la campaña hacia el estudio intensivo de los materiales recuperados en el yacimiento del castillo-iglesia de Santa Catalina en el laboratorio de Arqueología de la Universidad Complutense de Madrid. Fruto de ello ha sido, entre otros, el modelo 3D del lienzo Norte.