ⓘ Trementinaires. El de trementinaire fue un oficio itinerante que se desarrolló mayoritariamente por mujeres durante los siglos XIX y XX en el Valle de la Vansa ..

                                     

ⓘ Trementinaires

El de trementinaire fue un oficio itinerante que se desarrolló mayoritariamente por mujeres durante los siglos XIX y XX en el Valle de la Vansa y Tuixent, en la provincia de Lérida, en la comarca del Alto Urgel, al pie de la Sierra del Cadí. El objetivo de esta actividad era el de:

                                     

1. Antecedentes

Las trementinaires, aprovechando la sabiduría popular transmitida a través de generaciones, se dedicaron a recorrer a pie los pueblos de Cataluña vendiendo plantas medicinales, trementina, setas secas, aceites elaborados a partir de la trementina y otros productos naturales con propiedades curativas que elaboraban a partir de lo que les ofrecía su entorno natural. Con ellos aplicaban ungüentos, pomadas y emplastos a personas y animales para sanar enfermedades como resfriados, bronquitis, neumonía, difteria, fracturas, inflamaciones, etc.

La preparación de ungüentos y medicinas naturales por parte de las mujeres del valle era una actividad que se venía desarrollando desde antiguo. El año 1623 Magdalena Barber, vecina de Sant Pere de la Vansa declaraba que algunas mujeres de las parroquias de la Vansa i Fòrnols, acusadas de brujería, sabían preparar gran cantidad de venenos y ungüentos. ​

En el propio valle a las mujeres que se dedicaban a este ofició se las denominaba" dones que anaven pel món”" mujeres que iban por el mundo” o" les que van a vendre herbes”" las que van a vender hierbas”. A partir de Berga se las empezaba a denominar "trementinaires" por la trementina, el producto más solicitado y el que caracterizaba su carga.

Cualquier mujer de la Vansa podía dedicar una parte de su tiempo a ser trementinaire en alguna etapa de su vida, pero esta opción se vinculaba, sobre todo, a las necesidades económicas concretas de cada casa.

                                     

1.1. Antecedentes Causas

Los grandes cambios que sacudieron el mundo a partir del s.XIX también tuvieron importantes repercusiones en el valle de la Vansa y Tuixén. El Estado, falto de recursos, exigía de forma implacable unos cobros en moneda que eran muy difíciles de conseguir dentro del valle debido a su idiosincrasia basada en una economía de subsistencia y ajena a los grandes circuitos comerciales. El incremento de las migraciones temporales para aumentar los ingresos fue el preludio de la marcha definitiva a las ciudades industrializadas, o a "hacer las Américas". En aquel momento de cambio, la elaboración de remedios a base de plantas y productos del bosque para el consumo propio se adapta en la búsqueda de nuevos ingresos. Y con este objetivo, a pie, siguiendo los antiguos caminos de la transhumancia, las mujeres salieron del valle ofreciendo sus remedios hacia las zonas urbanas donde este conocimiento había desaparecido.

                                     

2. Estructura económica del valle

La unidad económica y social básica era la casa y se distinguían las "casas altas" de las "casas bajas", adjetivos que expresaban la riqueza y el volumen de recursos económicos y humanos de que se disponía. Las casas altas, situadas en los terrenos más favorecidos del valle, disponían de recursos suficientes para superar la crisis sin necesidad de alterar su funcionamiento habitual. Las mujeres de estas casas, como las mujeres de las casas bajas, tenían un papel activo en el engranaje económico familiar aunque, al contrario de las mujeres de las casas bajas, no necesitaron buscar fuentes de ingreso alternativas ya que disponían de grandes extensiones de terreno y ganado, recursos suficientes para garantizar su subsistencia.

En las casas bajas, con menos recursos, ante la falta de dinero para atender las demandas del Estado y la imposibilidad de continuar trabajando las tierras comunales, se impuso la necesidad de buscar otras vías: los hombres escogieron oficios que los llevaron lejos de las casas como la transhumancia de ganado de las casas altas o el oficio de" pegaire” que consistía en recolectar la resina de los pinos para elaborar la denominada "pega griega", o bien otros que les permitieron quedarse carboneros, segadores o arrieros. Respecto a las mujeres algunas emigraban la ciudad para ejercer de criadas y otras ejercieron el oficio de trementinaires.



                                     

3. Preparación de los viajes

La tarea de las trementinaires seguía el ciclo de las estaciones: a partir del mes de mayo, y durante todo el verano, se dedicaban la recolección de las plantas medicinales necesarias para la elaboración de los remedios. Las dejaban secar, las trituraban y las clasificaban para poder envasarlas en fundas de almohada "coixineres" con las que las transportaban. En agosto, extraían la trementina de los pinos y la envasaban en latas. A finales de agosto recogían setas, las ensartaban en hilo de algodón y las dejaban secar.

Las trementinaires seguían los caminos de la transhumancia de ganado y no acostumbraban a entrar en grandes poblaciones. Preferían una relación directa con la gente, con la que mantenían vínculos a lo largo de los años creando así una red de casas y masías donde eran bien recibidas y encontraban cobijo, estableciendo una relación basada en la reciprocidad y la confianza, en la que se intercambiaba cobijo y comida por remedios y emplastos.

Salían en parejas que solían ser miembros de la misma familia: madres e hijas, nietas y abuelas. La mayor era la experta y la joven ejercía de aprendiz que acompañaba a su mentora y aprendía el oficio. El viaje era muy complicado, además de los peligros potenciales, la dureza del camino se acentuaba aún más con el peso de la carga que transportaban.

                                     

3.1. Preparación de los viajes Indumentaria

Su indumentaria estaba formada por una blusa de manga larga, un pañuelo de lana para cubrirse la espalda, medias negras y faldas muy anchas y amplias. Con un gran delantal doblado en forma de bolsa donde guardaban una balanza romana para pesar sus productos, un cuchillo para recolectar hierbas durante el trayecto, documentación y comida. Ocultaban sus ganancias en un pequeño bolsillo en el interior de las faldas. Sobre éstas llevaban un pañuelo atado en la cintura con un gran nudo la espalda para aligerar el peso de la bolsa de hierbas "coixinera" que cargaban la espalda como una mochila. En esta "coixinera", que podía pesar de 20 a 25 kg., llevaban los paquetes de hierbas medicinales secas, cortadas y clasificadas. A los lados, para equilibrar el peso, cargaban unas latas llenas de aceites y trementina. ​

                                     

4. Rutas

Las salidas se organizaban en invierno cuando las tareas agrícolas se reducían al mínimo y el trabajo de las mujeres no era tan necesario. Normalmente hacían dos salidas al año. La primera antes de Navidad, a principios de noviembre e iban hacia la Plana de Urgel, el Penedés y el Campo de Tarragona. En este viaje vendían hierbas y sobre todo setas secas, muy solicitadas porque se usaban durante las comidas de las fiestas de Navidad. Algunas trementinaires llegaban hasta Fraga y el Priorato.

En Navidad volvían a casa y después de Reyes, iniciaban la segunda salida. Emprendían ruta por la cuenca minera y el río Llobregat hasta llegar al Vallés y el Maresme, y desde este punto seguían la costa hasta el Alto Ampurdán. En este viaje se vendían bien la brea y aceite de brea de enebro, productos para curar los animales trashumantes. Desde la costa de Gerona emprendían el camino de regreso a casa atravesando la Garrocha y el Ripollés. Volvían al valle por Pascua, a finales de marzo o principios de abril.



                                     

5. Plantas medicinales

Los remedios, aceites y hierbas utilizados por las trementinaires se adaptaban la demanda. Conocían muchos remedios para una misma enfermedad y utilizaban para sanarlos productos como aceite de serpiente, de perdigones, de muérdago, jarabe de saúco. Las plantas que más vendían eran la oreja de oso, corona de rey, esfondillo, centaura, hierba sanguinaria, bretónica, agrimonia, espino blanco, etc. Pero también aquellas utilizadas desde tiempos ancestrales: tila, orégano, tomillo y comino.

                                     

6. El fin de las trementinaires

Los profundos cambios que la sociedad rural pirenaica vivió en la segunda mitad del siglo XX afectaron al desarrollo del oficio de las trementinaires hasta su completa desaparición. La apertura de pistas que comunicaban el valle con el resto de territorios, facilitó que la gente se acercara al valle a comprar directamente los productos. Además se establecieron grandes almacenes que proveían de plantas medicinales a los herboristas de Cataluña. "Ir por el mundo" dejaba de tener sentido en tiempos de una incipiente globalización. De este modo muchas familias prefirieron abandonar el valle y mudarse a otras poblaciones como la Seo de Urgel, Berga, Barcelona, etc. Sólo una pareja de trementinaires, Sofía Montaner y su marido Miquel Borrell de Ossera, un pequeño pueblo del valle, consiguieron resistir los cambios hasta el año 1982 cuando hicieron su último viaje por Cataluña.

                                     

7. Museo de las trementinaires

La recuperación de la figura de las trementinaires, su revalorización histórica y su reconocimiento como figuras ejemplares para el presente, se realiza en el marco de las transformaciones del territorio que se desarrollan en las últimas décadas del siglo XX. En la década del 90, el Ayuntamiento de Josá-Tuixent promueve la realización de un proyecto original del Departamento de Educación de la Generalidad de Cataluña para crear una red de centros que faciliten la formación de los alumnos de las escuelas catalanas en los temas relacionados al estudio del medio. Si bien el proyecto no prosperó, fue el primer paso para la recuperación de la figura de las trementinaires, ya que se realizaron numerosas entrevistas que dieron voz a las protagonistas de un oficio en extinción. Este proceso provocó una trabajo de recopilación de información que dio lugar la apertura en el año 1998 del Museu de les Trementinaires.

Otra iniciativa para la recuperación de este oficio es la Fiesta de las trementinaires que se realiza en Tuixent desde el año 1999.