ⓘ Juan Alonso de Pedraza. Apenas hay datos sobre su vida: nacido probablemente en Pedraza, asentado en Segovia y cercano al ámbito de la catedral de esta ciudad, ..

                                     

ⓘ Juan Alonso de Pedraza

Apenas hay datos sobre su vida: nacido probablemente en Pedraza, asentado en Segovia y cercano al ámbito de la catedral de esta ciudad, ofició sucesivamente como criado de uno de sus canónigos, y como tundidor, guarda del peso de la harina, cobrador de esta alcabala, alguacil durante los tiempos de la peste y sacristán de su pueblo natal.

                                     

1. Obras

Compuso que sepamos tres piezas:

  • Farsa llamada de la Danza de la muerte, de 1551, fue compuesta para la fiesta del Corpus Christi de Segovia, "declara cómo a todos los mortales, desde el Papa hasta el que no tiene capa, la Muerte hace en este mísero suelo ser iguales, y a nadie perdona", y se inscribe en el conocido género medieval de las danzas de la muerte. Va dirigido también "al Santísimo Sacramento" y se puede considerar ya un verdadero auto sacramental; funde, pues, dos tradiciones en una: la de las danzas de la muerte y la de los autos sacramentales. Está compuesta en dodecasílabos con un villancico inicial en heptasílabos y una llamada "loa" o prólogo en octosílabos, y entre sus personajes los hay que representan a los tres niveles de la sociedad estamental y en una segunda parte meramente alegóricos la Razón, la Ira y el Entendimiento, unidos por el personaje central de la Muerte. La imprimió en Viena Ferdinand Wolf en 1852 en alemán, y al año siguiente Miguel Salvá, Pedro Sainz de Baranda y Julián Sanz del Río en la Colección de Documentos Inéditos para la Historia de España, vol. XXII; también Eduardo González Pedroso para la decimonónica Biblioteca de Autores Españoles 1865.
  • Auto que trata primeramente cómo el ánima de Christo decendió a los infiernos, de 1549, llevaba al principio un entremés, como señala el propio autor tras consignar al principio el argumento de la pieza.
  • Comedia de la santa Susana, elogiada por Leandro Fernández de Moratín, de 1551, está escrita en octosílabos y supuso una cierta innovación en el teatro de tema religioso.