ⓘ Federico Blume y Othon fue un ingeniero peruano, considerado el pionero de la navegación submarina en el Perú y en Sudamérica. ..

                                     

ⓘ Federico Blume

Federico Blume y Othon fue un ingeniero peruano, considerado el pionero de la navegación submarina en el Perú y en Sudamérica.

                                     

1. Biografía

Nació en 1831 en la isla de Santo Tomás, en las Antillas Danesas actuales Islas Vírgenes Estadounidenses. Su padre era alemán y su madre, venezolana de Cumaná. Esta se llamaba María Manuela Othon y Alcalá, y era prima hermana del Mariscal Antonio José de Sucre, el vencedor en la batalla de Ayacucho 9 de diciembre de 1824.

Federico Blume estudió ingeniería en la Escuela Industrial de Berlín y en el lnstituto Politécnico de Hannover. Con todo, no ejerció su profesión en Alemania, sino en Venezuela, los Estados Unidos, Puerto Rico y Cuba. En 1855 viajó al Perú, y su cercano parentesco con el mariscal Sucre le facilitó su nombramiento como ingeniero del Estado peruano, por lo que desde entonces fijó definitivamente su residencia en ese país.

Blume trabajó en el trazado y la construcción de los ferrocarriles peruanos. Aun así, era un gran entusiasta de los temas marinos y con motivo de la guerra entre Perú y España, que cesaría tras el bombardeo de El Callao por la flota española dirigida por Casto Méndez Núñez 1866, proyectó y comprobó teóricamente la construcción de un submarino, proponiendo dicho proyecto al Gobierno peruano. Pero debido la retirada española, nada se hizo en este sentido y Blume desistió temporalmente en sus empeños de construir un submarino para la Armada peruana.

                                     

2. El submarino de Blume

En 1879, Perú entabló una infortunada guerra contra Chile y para la que no estaba debidamente preparado desde el punto de vista naval. En aquel entonces, Blume era dueño y operador del ferrocarril de Paita, y decidió construir su submarino utilizando sus propios talleres y sin contar con el la ayuda del Gobierno peruano, aunque le tuvo al tanto de sus planes.

El submarino de Blume bautizado Toro fue probado navegando por la superficie y sumergido. Los oficiales de la Armada peruana consideraron que la prueba había tenido unos resultados muy satisfactorios y dieron fe de la demostración. Pero, a pesar de que este submarino había pasado las pruebas con éxito, recibió poco crédito salvo en Perú y, gracias a los informes del investigador norteamericano Stewart, en los Estados Unidos.

Como resultado de la demostración, el general Manuel de Mendiburu, ministro de Guerra y de Marina, ordenó que el submarino fuera remolcado hasta el Callao por el capitán de navío Ezequiel Otoya con el fin de que fuera probado nuevamente con el mayor secreto.

Finalizadas las pruebas con éxito, se decidió modificarlo mediante la instalación de un equipo motor activado por aire comprimido y una ventilación similar la de los snorkels que luego utilizarían los alemanes en la Segunda Guerra Mundial. El general Mendiburu, asesorado por marinos de su confianza, quiso equiparlo ofensivamente con un torpedo. Sin embargo, Blume se opuso, ya que lo diseñó especialmente para que transportara una mina hidrostática capaz de adherirse al costado o debajo del casco de un buque enemigo.

El submarino quedó preparado para su empleo en la guerra, pero al vencer Chile al Perú sus equipos fueron inutilizados y a continuación fue hundido. Posteriormente fue reflotado por el enemigo y llevado a Chile, donde se perdió definitivamente su rastro.

Tal como señala Jorge Navarro, la captura del monitor Huáscar en el combate de Angamos 1879, al norte de Antofagasta, y la pérdida de otras unidades de la Armada peruana, forzó al Perú a pasar la defensiva y para combatir la Armada chilena se procedió al uso de la minas y otros artefactos explosivos cómo armas ofensivas. Federico Blume contó con el eficaz asesoramiento del oficial peruano Bernabé Carrasco, así como de otros oficiales y civiles peruanos, como el señor Cuadros, para diseñar minas y otros artefactos muy sutiles y eficaces con los que los peruanos lograron destruir unidades de la Armada de Chile, como el vapor Loa y la goleta Covadonga, y también fueron equipadas lanchas torpederas con torpedos adquiridos en Reino Unido.