ⓘ Giovanni Battista Caprara Montecuccoli fue un diplomático y cardenal italiano, arzobispo de Milán y legado papal de Pío VII ante la corte de Napoleón Bonaparte, ..

                                     

ⓘ Giovanni Battista Caprara

Giovanni Battista Caprara Montecuccoli fue un diplomático y cardenal italiano, arzobispo de Milán y legado papal de Pío VII ante la corte de Napoleón Bonaparte, ayudando a pactar el Concordato de 1801.

                                     

1. Primeros años y estudios

Caprara nació en Boloña el 29 de mayo de 1733, hijo del Conde Francesco Raimondo Montecuccoli y la Condesa Maria Vittoria Caprara. Más tarde, él tomaría el apellido de su nombre de su madre. Estudió en el Colegio Nazareno de Roma, y más tarde ingresaría la Universidad La Sapienza, donde obtuvo un doctorado in utroque iure, el 23 de septiembre de 1755. ​

                                     

2. Trabajo diplomático

Nuncio apostólico

Luego de su consagración como obispo, Caprara realizará variados trabajos diplomáticos, como enviado de la Santa Sede. Entre 1767 y 1775 sirvió en Colonia como nuncio apostólico, donde debió lidiar con el movimiento febroniano. En 1772 visitó Holanda y el Reino Unido. ​

                                     

3. Arzobispo de Milán

En noviembre de 1801, el arzobispo de Milán Filippo Maria Visconti fue invitado por Charles Maurice de Talleyrand a Lyon, para participar de la fundación de la República Italiana napoleónica, pero el 30 de diciembre Visconti murió mientras asistía a un banquete. Napoleón llegó a Lyon el 11 de enero de 1802, y propuso a Caprara como nuevo arzobispo. Pío VII se mostró de acuerdo, por lo que en mayo de 1802, Caprara fue nombrado arzobispo de Milán. ​

                                     

4. Últimos años y muerte

Caprara vivió en París hasta su muerte. Las relaciones con Napoleón se fueron haciendo más tensas con los años, y su complacencia trajo insatisfacción de parte del Papa. En 1808, la situación colapsó con la entrada del ejército napoleónico a los Estados Pontificios. Luego de la ocupación de Roma, Caprara renunció la legación, pero no abandonó París, a pesar de la orden papal de hacerlo. En 1809, cuando Pío VII ya se encontraba prisionero en Savona, Caprara rogó al Papa apoyar a Napoleón, ​