ⓘ Jesús de la Pasión. Nuestro Padre Jesús de la Pasión es una escultura de madera policromada, fechada hacia 1610-1615 ​, obra de Juan Martínez Montañés que repre ..

                                     

ⓘ Jesús de la Pasión

Nuestro Padre Jesús de la Pasión es una escultura de madera policromada, fechada hacia 1610-1615 ​, obra de Juan Martínez Montañés que representa a Jesús con la cruz a cuestas. Fue encargada por la Hermandad de Pasión de Sevilla para representar la Quinta Estación del Viacrucis -"Simón el Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz"- en su estación de penitencia en la Semana Santa.

Es una de las más grandes obras maestras de la escultura española de todos los tiempos. Es muy conocida y repetida la cita de Antonio Despuig y Dameto 1745-1813; afirmó al contemplarlo y orar devótamente ante él lo siguiente:

                                     

1. Autoría

La autoría de la imagen está atribuida indubitablemente a Juan Martínez Montañés por su claro estilo montañesino y por los testimonios que nos han llegado. El más conocido y antiguo es del mercedario Fray Juan Guerrero, hacia 1615, monje del convento Casa Grande de la Merced, sede de la Hermandad en aquella época:

Esta atribución ha sido mantenida por la crítica desde que Acisclo Antonio Palomino 1655-1726, en 1725, vinculase la imagen al maestro alcalaíno -en su comentario se inspiró en 1890 Joaquín Turina y Areal 1847/1903 para su famoso lienzo conservado por la propia Hermandad de Pasión.

La obra se fecha en uno de los periodos más fructíferos de Montañés, entre 1610 y 1615. Se sabe que en 1619 ya estaba labrado, ya que, en enero de ese año, Blas Hernández Bello contrató un crucificado para el pueblo sevillano de Los Palacios, cuya corona de espinas había de ser" de la materia y hechura de la que tiene el Christo Nazareno de la Cofradía de Pasión dentro de la Merced”. ​

                                     

2. Descripción

Nuestro Padre Jesús de la Pasión es una talla completa en madera para vestir con los hombros y codos articulados para sujetar los brazos la cruz. Presenta desbastados los brazos y el torso, mientras cabeza, antebrazos, manos, piernas y pies se encuentran perfectamente anatomizados.

Representa con realismo a un Cristo manso, bello y dulce que sufre llevando en sus espaldas el peso de nuestros pecados. Su rostro gira la derecha y su mirada se dirige al suelo. La boca entreabierta deja asomar los dientes. Los cabellos labrados, como en tantas obras de Montañés, con raya en medio y pequeños rizos; al igual que en la barba, corta y bífida. Sus manos fuertes y delicadas sujetan la cruz que se coloca sobre su hombro izquierdo. Carga todo el peso sobre la pierna izquierda flexionada, mientras que el pie derecho semilevantado se apoya escasamente sobre la peana rocosa "arrancando a caminar" -extraordinario alarde técnico del escultor que logra alcanzar el equilibrio de la escultura a pesar de lo arriesgado de su postura.

La policromía original es atribuida a Francisco Pacheco, quien colaboraba habitualmente con él en aquella época ​.

                                     

3. El Cirineo

La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Pasión la creó Montañés para ser acompañada por una escultura de Simón de Cirene. Desde época muy temprana se conocen testimonios que dan fe de que al Señor de Pasión lo acompañaba un cirineo. El más temprano es del Abad Alonso Sánchez Gordillo, que entre 1632-34, describía el paso del Señor en estos términos:

El eminente catedrático José Hernández Díaz opinaba lo siguiente:

No tenemos conocimiento de cómo sería el primer cirineo que acompañó la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Pasión -probablemente esculpido por el propio Montañés-. El más antiguo del que tenemos noticias se incorporó la Hermandad en 1844: en esa fecha, Pasión adquirió la cabeza y las manos de un San Isidoro procedente de la Antigua Casa Profesa de los Jesuitas la iglesia de la Anunciación ​.

                                     

4. Túnicas

Jesús de la Pasión, como imagen pensada para vestir, posee un excelente ajuar de túnicas. La más antigua que se conserva es la de los Cuernos de la Abundancia, obra de 1845 del bordador Manuel María Ariza. ​.

El origen de la túnica lisa de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, que luego se hizo norma en la Semana Santa sevillana, fue idea del pintor Gonzalo Bilbao y de Francisco de Casso. Esta primera túnica lisa, bordada por Dolores Colom, es la que se conoce como túnica de las Rosas. Así lo cuenta Domingo de Casso: