ⓘ Giovanni Anello Oliva, S. J., conocido también como el padre Oliva, fue un sacerdote jesuita e historiador italiano, que radicó desde 1597 en el Virreinato del ..

                                     

ⓘ Giovanni Anello Oliva

Giovanni Anello Oliva, S. J., conocido también como el padre Oliva, fue un sacerdote jesuita e historiador italiano, que radicó desde 1597 en el Virreinato del Perú, donde escribió una Historia del Reyno y provincias del Perú y varones insignes en santidad de la Compañia de Jesus.

                                     

1. Biografía

En 1593 ingresó al noviciado jesuita de su ciudad natal, siendo recibido por el futuro general de la Orden, Muzio Vitelleschi. Aún cursaba Filosofía, cuando fue incorporado a un grupo de religiosos que bajo la conducción del padre Felipe Claver fue destinado al Perú para reforzar los trabajos que por entonces efectuaba allí la Compañía de Jesús. Arribo a Lima el 10 de septiembre de 1597 y debió terminar sus estudios en el Colegio Máximo de San Pablo de dicha capital virreinal. Recibió las sagradas órdenes en 1601.

Fue entonces destinado la misión de Juli, cerca del Lago Titicaca, a fin de probar su aptitud para las tareas de la evangelización de los indígenas; pero, tal vez por no estar dotado para una empresa de esa índole, fue consagrado la docencia. En 1625 enseñó en el colegio jesuita de Chuquisaca; en 1628 en el de Cochabamba; pero también estuvo en La Paz, Potosí, Oruro y Arequipa. En 1630, finalmente, regresó a Lima, donde permaneció el resto de su vida. Fue rector del colegio jesuita del Callao 1636.

                                     

2. Obra

Su monumental obra histórica se titula Historia del Reyno y provincias del Perú y varones insignes en santidad de la Compañía de Jesus, cuyo manuscrito se conserva en la biblioteca del Museo Británico en Londres Ms. Aditional. 25327

Oliva, impresionado por la realidad del país al que arribó muy joven, empezó a reunir datos sobre el pasado del mismo. Se compenetró de las tradiciones indígenas y consultó fuentes históricas directas. También le fascinó el paisaje costeño y serrano. Al principio, su interés era hacer una historia de la Compañía de Jesús en el Perú, desde su establecimiento en 1568, así como un recuento de los trabajos de sus miembros, pero a medida que fue avanzando en su proyecto tuvo la idea de componer un contexto histórico que abarcara tanto el pasado prehispánico como la conquista y la colonización española, para que sirviera de preámbulo a su obra.

Enterado de esta obra, el visitador Gonzalo de Lira ordenó a Oliva que la arreglase para su publicación 1625. Lo mismo dispuso la congregación provincial reunida en Lima en 1630. Al parecer, las gestiones para lograr su impresión fueron encargadas al padre Alonso Messia Venegas, cuando pasó a España como procurador de la provincia jesuita del Perú en 1631. Pero consultada la opinión del general jesuita Muzio Vitelleschi, éste resolvió que la impresión fuese diferida hasta que se consiguiera la aprobación de la Santa Sede 6 de mayo de 1634. Debido a ello la obra permaneció inédita durante muchos años.

En 1857 la obra fue editada parcialmente en Francia, por Ternaux Compans. Y en 1895, Francisco Pazos Varela y Luis Varela y Orbegoso editaron en Lima la primera parte, que es la introducción histórica la que nos referimos anteriormente: Historia del reino y provincias del Perú, de sus incas, reyes, descubrimiento y conquista por los españoles de la corona de Castilla. Esta historia, además de basarse en fuentes como las de Cieza, Acosta, Garcilaso y Herrera, se caracteriza por contener varias leyendas de origen prehispánico, no mencionadas por otros cronistas, que Oliva escuchó de boca de un anciano quipucamayoc de Cochabamba llamado Catari, personaje que se preciaba ser el último cultor de la tradición milenaria de la conservación de la memoria a través de los quipus o cordones anudados. Incluye una genealogía del inca Manco Cápac, que arranca con Tumbe, el primer poblador supuesto del Perú. Acoge también la versión de Blas Valera sobre la existencia de un primer imperio quechua anterior a Manco Cápac, quien solo fue el restaurador del mismo y no el fundador, y menciona a un tal Huyustus, rey cuya sede estaba en Chucara, hoy Tiahuanaco.