ⓘ Francisco Pacheco, poeta. El licenciado Francisco Pacheco fue un humanista y erudito, así como poeta y epigrafista en latín y en castellano, del Renacimiento es ..

                                     

ⓘ Francisco Pacheco (poeta)

El licenciado Francisco Pacheco fue un humanista y erudito, así como poeta y epigrafista en latín y en castellano, del Renacimiento español, autor de la mayor parte de los programas iconográficos de la Catedral de Sevilla durante el último cuarto del siglo XVI. A menudo es confundido con su sobrino del mismo nombre, el pintor Francisco Pacheco, maestro y suegro de Diego Velázquez.

                                     

1. Biografía

Nació en Jerez de la Frontera, en una familia de clase media procedente del norte de España descendiente de Alfonso Téllez Girón y Vázquez de Acuña. Debió de trasladarse muy joven a Sevilla, en donde transcurriría toda su vida. Estudió Artes y Teología en el Colegio-Universidad de Santa María de Jesús, y en 1565, siendo ya licenciado, obtuvo una capellanía en la Capilla de San Pedro de la Catedral. En sus años de juventud participó activamente en los efervescentes ambientes poéticos de la ciudad, como reflejan dos mordaces obras suyas de esa época: su Macarronea 1565, y la Sátira contra la mala poesía 1569. A esos años debe de remontar su amistad con Fernando de Herrera y su círculo de poetas y humanistas, que se plasmaría en las Obras de Garcilaso de la Vega con anotaciones de Fernando de Herrera 1580, volumen en el que participarían todos ellos.

Su habilidad como poeta y humanista le valió el patrocinio del prior Pedro Vélez de Guevara, canónigo doctoral de la Catedral, y le abrió las puertas a su ascenso social; así, en 1568 el Cabildo selecciona un epígrafe suyo como inscripción conmemorativa de la Giralda y lo elige para ordenar la magnífica Biblioteca Capitular, en 1570 colabora con Juan de Mal Lara en el programa iconográfico representado en Sevilla con motivo de la visita de Felipe II (Recibimiento que hizo la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla la C. R. M. del rey D. Felipe N. S ​

                                     

2. Celebridad

Los contemporáneos aclamaron a Pacheco por su calidad humana: Alonso Morgado 1587 destaca su" vida inculpable”; Arias Montano, cuando le dedica el comentario de uno de los Salmos de David 1605, resalta la imperturbabilidad y ecuanimidad de su ánimo, y su honradez; Espinosa de los Monteros 1635 lo llama" santo,” reputación que perdura en Nicolás Antonio 1670. Pero los elogios más apasionados son los que lo celebran como el más grande de los sabios de su tiempo en Sevilla:" todo cuanto se puede saber, sabe”, afirmaba Juan de Barahona y Padilla †1589;" profundo ingenio con saber profundo, / luz y claro esplendor del sacro monte, / ejemplar de las ciencias sin segundo” lo llamaba Vicente Espinel Diversas rimas, Madrid 1591; el también erudito, de la generación posterior, Porras de la Cámara, en un elogio manuscrito, proclamaba que" no hubo en su tiempo capacidad de ingenio que pudiese abarcar la del suyo, ni saber por mayor ni implícitamente lo que Francisco Pacheco explícita y perfectamente supo”. Sin embargo, su fama, debido a factores como su preferencia, como poeta, del latín, el carácter anónimo y con frecuencia efímero de sus creaciones iconográficas, y el estado inédito en que quedó casi toda su producción, comenzó a apagarse poco a poco, cayendo lentamente en el olvido, del que lo ha rescatado el reciente renacer de los estudios sobre el humanismo español.

                                     

3. Obra

Sus obras pueden clasificarse en cuatro apartados:

I. Tratados de erudición, obras eclesiásticas e informes.

- Catálogo de los Arzobispos de Sevilla y primado de las Españas manuscrito.

- Officia propria Sanctorum Hispalensis Ecclesiae et Diocesis (Sevilla, ca. 1590 ​ Luciano de Negrón o Jerónimo de Carranza.