ⓘ Diego Rosel y Fuenllana, fue un escritor y militar español del Siglo de Oro. Natural de Madrid, fue sargento mayor en España y gobernador de Santa Ágata en Ital ..

                                     

ⓘ Diego Rosel y Fuenllana

Diego Rosel y Fuenllana, fue un escritor y militar español del Siglo de Oro.

Natural de Madrid, fue sargento mayor en España y gobernador de Santa Ágata en Italia. Hizo amistad con Miguel de Cervantes, que dedicó un buen soneto en alabanza de una miscelánea suya: Parte Primera de Varias Explicaciones y Transformaciones las quales tractan Terminos Cortesanos Practica Militar, Casos de Estado en prosa y verso con nueuos Hieroglificos y algunos puntos morales. Dirigido à la Magestad del Cristianissimo Rey de Francia Ludovico XIII Nápoles: Juan Domingo Roncallolo, 1613.

En este libro quiso ocuparse de los asuntos más diversos; y para que resultara un todo de tal desajuste, recurrió al engarce de las metamorfosis o transformaciones, pues, según señala el propio autor:

Y así, y con semejante sintaxis por añadidura, con el elefante desarrolla el argumento de la envidia, con el avestruz el de la liviandad, con el escarabajo el de la vanidad de los hombres, etc. En la obra se incluyen asimismo poemas, jeroglíficos, discursos moralizantes, etcétera, elementos todos que han llevado a calificarla como "peregrino y ridículo libro" o de "miscelánea estrafalaria". Lope de Vega, a quien sólo un imbécil rematado podía acusar de pobre imaginativa, se quedó de piedra con el libro y, en 1624, escribía en su novela cortesana Guzmán el Bravo:

En efecto, difícilmente se hallará mayor colección de disparates engendrada por una imaginación calenturienta, si uno se olvida del Jardín de flores curiosas de Antonio de Torquemada en el siglo xvi, libro al que deja muy atrás y que, si también fue criticado por Cervantes, no menos cierto es que ejercía sobre él una similar y extraña fascinación. Las Varias explicaciones y transformaciones están escritas en forma de coloquio entre Menandro, Flugencio, Teodosio y Roselio, los cuales conversan a orillas del Manzanares. Rudolph Schevill y Adolfo Bonilla comentan en su edición de las poesías de Cervantes que, cuando en el Quixote II, 22, pone el autor en boca del primo del Licenciado el propósito de publicar un libro:

.tuviese en mientes al estrafalario Gobernador de Santa Ágata. El caso es que Rosel debía ser todo un lanudazo ingenuo cuando pidió también un soneto a Quevedo y lo incluyó por demás en alabanza de su obra, sin darse cuenta de la soterraña y zumbona burla que encerraba tal:

La obra de Diego Rosel y Fuenllana ha sido editada y estudiada modernamente por Alan Soons.