ⓘ Alcázar del Rey es un municipio español, perteneciente la provincia de Cuenca, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Se halla situado en la comarca de ..

                                     

ⓘ Alcázar del Rey

Alcázar del Rey es un municipio español, perteneciente la provincia de Cuenca, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Se halla situado en la comarca de La Mancha Alta. Delimitan su término las localidades de, por el norte Vellisca; por el este Loranca del Campo y Carrascosa del Campo; por el sur los términos de Rozalén del Monte y Uclés, y por el oeste con Huelves.

                                     

1.1. Historia Prehistoria

Aunque los primeros documentos acerca de Alcázar del Rey datan de época medieval, hay vestigios que atestiguan la presencia humana anteriormente a esa época. Por su ubicación geográfica, en La Mancha conquense, la zona debió de estar poblada por pueblos celtíberos, concretamente por la tribu de los olcades.

Ejemplos de estos vestigios son la calzada romana que pasa por el municipio que iba de Segóbriga a Guadalajara, y la sospecha de la ubicación de una villa romana en el término por la cantidad de pedazos de tejas cerámicas aparecidos en tal lugar, además de la aparición esporádica de monedas y de un anillo de bronce, hoy perdido. Incluso fue hallada en el término una estatuilla metálica de un rostro con rasgos ibéricos, y gran cantidad de hachas de piedra pulimentada, perdidos restos hoy en día. Sin embargo, en el Museo Arqueológico Provincial, en Cuenca, hay ciertos restos de origen romano, hallados de forma dispersa por el pueblo.

                                     

1.2. Historia Edad Media

La historia de Alcázar del Rey se empieza a documentar con el asentamiento de un alcázar árabe en el cerro dónde actualmente se encuentra la iglesia parroquial, fechado aproximadamente en el siglo IX. Dicho alcázar constituía parte del sistema defensivo del territorio pasando a formar parte administrativa de la Cora de Santaveria o Santaver, al igual que Huete, ciudad la que estuvo muy ligado. Tras ser conquistado Huete poco después de la caída de Toledo en 1085, en manos de Alfonso VI, a mediados del siglo XII el municipio pasa a manos cristianas, quedando incorporado al Reino de Castilla. Junto la barrena natural que era la Sierra de Altomira, frontera en el siglo XII entre los reinos cristianos y los musulmanes durante casi un siglo, la anterior línea defensiva pasó a ser el lugar desde donde, a partir de las defensas de Zorita de los Canes, instalándose en Alcázar un torreón y una capilla hasta la conquista de Uclés 1174 y Cuenca 1177, ya en el reinado de Alfonso VIII. Anteriormente paso a manos cristianas durante un breve período, tras la boda de Zaida, hija del emir de Sevilla Ebn Aded, con Alfonso VI, pero al poco tiempo fue reconquista por el Emir, volviendo a manos cristianas tras la conquista de Toledo como se dijo anteriormente. En 1137 la ciudad de Huete fue amenazada por los almorávides, y asolado su territorio, en el que se encontraba la población de Alcázar.

En la creación del pueblo, aparte de su posición defensiva y fronteriza, también influyo la existencia de gran cantidad de flujos de agua, necesarios para la vida de las personas y de los animales.

Cuando Huete queda consolidada, tras su total conquista, se erigía dueña y cabeza de un extenso alfoz que, despoblado en gran parte por el abandono masivo de los musulmanes que lo habitaban al huir con sus correligionarios hacia el sur de la península, paulatinamente habrá se irá repoblando a base de los cristianos, procedentes del Norte principalmente. Los colonos que eran aceptados como pobladores se les cedía tierras suficientes para hacer frente a las necesidades familiares con su producción. En el Fuero de Huete se dictaron leyes que garantizaban y hacían respetar los derechos de los vecinos que componían el alfoz. El pueblo al ser incorporado la Tierra de Huete, paso a denominarse Alcázar de Huete.

Se sospecha, por textos medievales que los comentan, que debió de haber otro núcleo de población en el término llamado Arbolete, habiéndose conservado este nombre en la actualidad para llamar la zona dónde se encontraría.

La posición fronteriza de Alcázar de Huete y su despoblado de Arbolete, entre el Señorío de Huete y los territorios de la Orden de Santiago, con sede en Uclés, dio lugar a toda clase de transacciones comerciales con objeto de ampliar las áreas de influencia, tal como sucede con un documento fechado en la Collacción de San Pedro de Uclés, en diciembre de 1226. Existente en la Biblioteca del Archivo Histórico Nacional de Madrid, en el cual:

La importancia de Alcázar en la Alta Edad Media radicó por otro lado en ser "Medianedo" o "Medianeto" entre Huete y Uclés, es decir, en este pueblo se reunía la Asamblea popular que dirimía o resolvía en relación con los asuntos de cada uno de los citados distritos. Milagros Rivera Garretas, en su obra "La Encomienda, el Priorato y la villa de Uclés en la Edad Media 1174-1310" editado en Madrid-Barcelona por el CSIC en 1985, hace referencia al fuero de Uclés dado en Toledo en marzo de 1179. Allí Don Pedro Férnandez, Maestre de la Orden de Santiago por mandato de Alfonso VIII, concede fuero a Uclés y le otorga como complementario el que dio a Sepúlveda Segovia cuando fue poblada, con la excepción de ciertos derechos de que se desprende el Rey en favor del señor de la villa. En dos copias del s.XIII que se conservan del fuero latino, puede leerse en el epígrafe o mandato número 25 lo que sigue:

Este es el documento escrito conocido, en el que aparece por primera vez escrito el nombre de Alcázar. Por otro lado, la dependencia de Huete como parte formante de su tierra le hará partícipe de su fuero y de los privilegios que los distintos monarcas le otorguen la citada ciudad a lo largo de varios siglos de la Edad Media.

La población de Huete fue muy parcial con Don Manrique de Lara, tutor y regente de Alfonso VIII durante su minoría de edad. Teniendo el rey Alfonso VIII ocho años, en 1164, y en compañía de éste, Don Manrique de Lara marchó con sus tropas sobre Huete. En esa época toda la Tierra de Huete pertenecía a los Castro, y por lo tanto también Alcázar. Don Fernando de Castro le salió al encuentro, que se verificó en Garci-Naharro actual Garcinarro. Seguro el de Castro de que las habría de ver personalmente con el de Lara en la refriega, se despojó de sus insignias para entrar en combate, cuya precaución fue muy oportuna puesto que los de Lara mataron por equivocación a otro caballero que se le parecía en el traje. Por fin, cayendo muerto Don Manrique de Lara, su hueste dejó el campo de batalla.

En 1172 la ciudad de Huete fue sitiada de nuevo por los almohades, socorriéndola con oportunidad Alfonso VIII. Volvió a ser atacada en 1197 por Abu Yaqub Yusuf al-Mansur y tampoco fue tomada.

En 1290 se hizo en Huete el padrón de las aljaras de los judíos de Castilla, siendo estos muy abundantes por la zona. Juan I de Castilla hizo merced de Huete para durante su vida en 1388 la Duquesa Doña Constanza, hija del Rey Pedro I. Fue hecha Ciudad, gran dignidad para la época, por Juan II de Castilla, aprovechándose de este privilegio toda su tierra. Enrique IV de Castilla la dio, con título de Duque, a Don Lope de Acuña, quien en 1476 la entregó a los Reyes Católicos, a cambio del condado de Buendía, concedido por el rey Fernando el Católico en agradecimiento por los servicios prestados en la sucesión al trono de Isabel la Católica.

Una vez en posesión real la Tierra de Huete, el pueblo pasa de llamarse Alcázar de Huete a ser Alcázar del Rey, aunque el nombre de Alcázar de Huete se sigue manteniendo varios siglos más, como atestiguan ciertos mapas de los siglos XVI y XVIII, como se ve en el Mapa de Castilla la Nueva, por Tomás López, de 1785 ​

                                     

2. Escudo

El escudo heráldico de Alcázar del Rey es un escudo partido, que presenta en la mitad diestra un castillo de oro sobre campo azur, alusivo al nombre del pueblo, que tiene su origen en un primigenio alcázar árabe medieval. En la mitad siniestra del escudo lleva, al igual que sucede con otros pueblos de la comarca que pertenecieron la Tierra de Huete, las armas de esta ciudad que tiene todo el derecho a llevarlas y que son: sobre campo de gules, un león rampante en oro y un creciente de plata. Esta mitad, con origen en la Reconquista, representa la supremacía cristiana, representada por el león, sobre los musulmanes, representados por la luna creciente. El escudo también lleva una corona real, dada su pertenencia a tierras reales.

                                     

3. Geografía

Situado en las coordenadas, Latitud 40° 04’ Norte y Longitud 0° 53’ Oeste, el pueblo se ubica sobre dos cerros en las estribaciones de la sierra de Altomira. La altura media es de 885 msnm, siendo el punto más alto el cerro dónde se ubica la iglesia, a 1100 msnm. Ubicado en la cuenca hidrográfica del río Guadiana, atraviesa el término el río Riansares, desembocando éste en el río Cigüela, como el río de más importancia, habiendo otros muchos arroyos sin mayor importancia. Abundan en el término de Alcázar las fuentes de agua, las cuales en los últimos empiezan a secarse o desaparecer debido a varios años de sequías. De igual forma, la precipitación de nieve ha descendido mucho en los últimos 50 años.

                                     

4. Población

Según la revisión del Padrón municipal de habitantes del Instituto Nacional de Estadística 2005, la población de Alcázar del Rey ascendía a 227 habitantes: 114 50.22% mujeres y 113 49.77% varones. De los 227 habitantes, 90 39.65% tienen 60 años o más. En 2005 según datos del INE del total, 217 95.60% correspondían a españoles y 10 4.40% a extranjeros. De estos 4 1.76% son europeos, 3 1.32% americanos y otros 3 1.32% africanos.

                                     

5.1. Monumentos y lugares de interés Iglesia de Santo Domingo de Silos

Cabe destacar la Iglesia de Santo Domingo de Silos, de s. XV-XVI, restaurada en el año 2003, de un gran valor arquitectónico, fue declarada Patrimonio Nacional. Su torre almenada en el tramo final, perteneció a una original construcción defensiva de origen árabe, la que debe su nombre el pueblo "alcázar".

De grandes proporciones, es un edificio de tres naves. Tiene forma de salón trapezoidal. La bóveda central es vaída, la de la cabecera ovalada y los laterales de lunetos. Durante la guerra civil española perdió su retablo y sus imaginería, de época barroca, junto con todos los documentos históricos del municipio, durante un incendio. Durante esa misma época fue usado de cuartes por los milicianos republicanos.

El escritor Manuel Real Alarcón en su libro Pueblos de Cuenca nos habla de la citada iglesia:



                                     

5.2. Monumentos y lugares de interés Molino de Viento

En lo alto de una loma del pueblo existe lo que se sospecha pudo ser un molino de viento, excelente ejemplo de la industria popular de La Mancha, en desuso desde hace siglos, y en estado ruinoso. Está teoría la avalan su forma y su ubicación. Julián Alonso Fernández, profesor de Geografía General y de España de la Universidad Complutense de Madrid, en la Gran Enciclopedia de Madrid y Castilla-La Mancha recoge:

Aun así, los más viejos del lugar nunca llegaron a conocer tal molino, recordando como uso más antiguo del lugar, el de palomar.

                                     

5.3. Monumentos y lugares de interés Otros

Otros restos de interés en el término son unas tumbas talladas en la piedra, quizá romanas, en la zona de La Ballestera, vestigios de la vía romana que comunicaba Segóbriga con Guadalajara, una Cañada Real que atraviesa el término, y el acuedúcto del Trasvase Tajo-Segura. Además merecen especial atención las Chozas de los pastores, emblema de la arquitectura popular de la zona, varias en estado ruinoso y otras perfectamente conservadas.

                                     

6. Gastronomía

La cocina de Alcázar tiene gran cantidad de platos comunes con el resto de pueblos pertenecientes La Mancha. Entre estos cabe mencionar el cordero asado, el lomo la orza, el conejo al ajillo, las gachas manchegas, el pisto manchego. Otros guisos tradicionales son la sopa de ajo, la caldereta de cordero preparada sobre todo en celebraciones populares, el cocido, y todos los productos de la matanza, tanto frescos como las conservas. Entre los dulces típicos están las torrijas, el arroz con leche, los buñuelos, los pestiños, los mantecados, la leche frita, las papartas y las rosquillas de anís. Hoy en día perdida, pero antaño también era típica la producción de miel quedando en la actualidad escasas colmenas, de queso manchego y de vino.

                                     

7. Transporte

Al pueblo se accede en tractor o en coche, a través de la carretera Nacional 400 Toledo-Cuenca, o a través de la nueva autovía A-40 Toledo - Cuenca. En el pueblo hay parada de autobús de la empresa "Archivado el 1 de julio de 2010 en la Wayback Machine.