ⓘ Virgen de la Antigua, Guadalajara. La coronación canónica es el mayor grado de dignidad que concede la Iglesia a sus Imágenes, honor sólo accesible para aquella ..

                                     

ⓘ Virgen de la Antigua (Guadalajara)

La coronación canónica es el mayor grado de dignidad que concede la Iglesia a sus Imágenes, honor sólo accesible para aquellas tallas y advocaciones de la Virgen con un origen antiquísimo y gocen de gran devoción entre los fieles.

La coronación de la Virgen de la Antigua ocurrió el 28 de septiembre de 1930. La jornada dio comienzo a las 7:30 de la mañana, con una misa oficiada por el Cardenal Pedro Segura, Arzobispo de Toledo; seguida de otra, a las 9:30, la que asistieron todas las autoridades; después, a las 10:30, procesión con la Imagen de Nuestra Señora de la Antigua hasta el parque de la Concordia para, una vez allí, proceder la coronación. Esta se llevó a cabo por el Cardenal Segura, con la ayuda del Infante Luis Alfonso de Borbón, ante la presencia de entre otras autoridades del Obispo de Sigüenza, el Infante José Eugenio de Borbón, el Conde de Romanones y de innumerables guadalajareños. Una vez coronada, la Virgen de la Antigua fue trasladada a su Santuario.

                                     

1. Santuario

Santo Tomé goza por tradición histórica del privilegio de ser considerada la iglesia más antigua de la ciudad, siendo la única que mantuvo culto durante la dominación califal.

Durante los siglos XVI y XVII protagonizará importantes obras de construcción con la dotación de nuevas capillas que alterarán su disposición primitiva, a excepción de la cabecera y ábside, únicos restos de la traza medieval que han llegado hasta nuestros días.

A finales del siglo XVIII, su párroco, Francisco Escobar, la describía en estos términos:

En 1831, Pedro Inguanzo y Rivero, Arzobispo de Toledo, declaró a Santo Tomé iglesia auxiliar de otra parroquias, permaneciendo abierta al culto como santuario dedicado a Nuestra Señora de la Antigua. Después de diversas reconstrucciones es el 4 de noviembre de 1899 cuando la imagen de la Virgen de la Antigua volvería después de pasar seis años en el convento de Santa Clara, en multitudinaria procesión a su santuario, celebrándose al día siguiente el solemne acto de consagración del templo que sería, ya para siempre, la morada de la Virgen de la Antigua.