ⓘ José Selgas. De familia por extremo pobre, se quedó huérfano muy joven y tuvo que abandonar sus estudios en el Seminario Mayor de San Fulgencio de Murcia; march ..

                                     

ⓘ José Selgas

De familia por extremo pobre, se quedó huérfano muy joven y tuvo que abandonar sus estudios en el Seminario Mayor de San Fulgencio de Murcia; marchó a Madrid, donde trabajaría durante toda su vida como funcionario y donde lo protegieron el Conde de San Luis y Aureliano Fernández Guerra. El primero le consiguió algunos empleos no mal remunerados para la época y el segundo lo propuso como académico de la Real Academia Española, de la que fue elegido numerario en 1874. González Bravo lo hizo diputado. Fue ultraconservador en política y neocatólico en lo moral. Fundó el famoso periódico satírico El Padre Cobos para combatir a los progresistas.

Durante el Sexenio Revolucionario se adhirió al carlismo. ​

Escritor muy popular en su tiempo, en la actualidad está muy olvidado; su poesía, defensora de los valores tradicionales campesinos y familiares, representa en España lo mismo que la de Giovanni Pascoli para Italia.

                                     

1. Obra

Como poeta lírico representa, después de las exageraciones románticas, una tendencia ecléctica. Canta con sensibilidad las flores, la inocencia, la hermosura de la Naturaleza, la religiosidad, la alegría sana y la tristeza resignada. Su ensalzamiento de los valores hogareños emocionaba a Unamuno. Cantó sus temas en pequeños poemas a manera de miniaturas.

Sus libros La primavera 1850 y El estío 1853 están formados por piezas en que, bajo el ejemplo de flores u otras personificaciones sencillas, trata de deducir un precepto moral. Estos preceptos no suelen ser muy variados ni muy trascendentales: se fundan casi siempre en el episodio de unas flores enamoradas. En "Lágrimas fecundas" están enamorados un nardo y una diamela; en "La ingratitud", un alelí y una rosa; en "Verdadero amor", un jacinto de una rosa de Alejandría; en "Las azucenas", el céfiro de una azucena. Como se comprenderá, el partido que puede extraerse de esta temática deliberadamente menor es muy escaso, y se reduce a proclamar las virtudes de la constancia, de la pureza o de la modestia, o condenar la envidia y la ingratitud.

Idénticas conclusiones y por los mismos procedimientos se extraen en El estío, pero la misión moralizadora se encomienda esta vez a abstracciones como el alba, las auras, la mañana y la tarde, etcétera, aunque todavía hay poemas a las flores, como "Las dos amapolas", "Los lirios azules", "La magnolia", "La sensitiva". Mejores son los poemas de Flores y espinas 1879

Entre sus novelas, escritas en excelente prosa, destacan: Dos para dos, El pacto secreto, Dos rivales y Una madre el cual destaca por su publicación un año después de la fecha de su muerte y por la excelente interpretación de los personajes en la trama además de ser el único libro de este autor que contenía imágenes representativas así como ser nombrada novela del ahora en honor a su muerte y considerada la mejor en 1883. Es asimismo destacable su cultivo del cuento y la novela corta de carácter fantástico, en dos colecciones de relatos: Escenas fantásticas y Mundo invisible. Finalmente, en sus artículos de costumbres y de crítica literaria, desplegó un gran e implacable talento satírico de humor muy rebuscado, abundante en paradojas, antífrasis y retruécanos. Su tema preferente es la cruzada contra la ciencia y la civilización modernas, en lo cual era especialmente cáustico y mordaz. Recogió sus artículos periodísticos en Hojas sueltas, Más hojas sueltas 1866 Estudios sociales, Manzana de Oro 1872, Obras 1882 etcétera.

                                     

2. Fuentes

  • E. Díez de Revenga, Estudio sobre Selgas. Murcia, 1915.
  • Roas Deus, David, José Selgas: hacia una poética de lo fantástico, en Jaume Pont ed., Narrativa fantástica en el siglo XIX España e Hispanoamérica, Milenio, Lérida, 1997.
  • R. Monner Sanz, Don José Selgas. Buenos Aires, 1916.
  • Eusebio Aranda, José Selgas. Murcia: Academia Alfonso X El Sabio, 1982.
  • Reseña del cuento "Día aciago"
  • Algunos poemas de Selgas
  • Reseña del cuento "Mal de ojo"