ⓘ Valleseco, Gran Canaria. Algunos investigadores apuntan que el nombre del municipio se debe, fundamentalmente, al estar los valles que lo flanquean mucho más fa ..

                                     

ⓘ Valleseco (Gran Canaria)

Algunos investigadores apuntan que el nombre del municipio se debe, fundamentalmente, al estar los valles que lo flanquean mucho más favorecidos por la presencia del agua, lo que se aprecia en el barranco de la Virgen y Madrelagua, que lo flanquean a un lado y al otro. Otra versión explica que en el momento de bautizar el lugar, llovía de forma torrencial en esos valles cercanos, pero no en éste, el central.

                                     

1. Geografía física

Localización

Está situado en el noroeste de la isla de Gran Canaria, en las medianías, colindando con los municipios de Moya, Firgas, Teror, Vega de San Mateo y Tejeda.

Se localiza a 28 kilómetros de la capital insular, estando su cabecera municipal a 1 000 msnm, siendo la tercera capital municipal más alta de la isla. ​

                                     

2. Naturaleza

Flora y fauna

Valleseco exhibe una abundante vegetación en la que destacan el fayal-brezal y el pinar de pino canario.

Zonas protegidas

El municipio posee casi toda su superficie protegida dentro de la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos. Comparte con los municipios limítrofes el Parque Rural de Doramas y el Paisaje Protegido de Las Cumbres, poseyendo además una pequeña parte tanto del Monumento Natural de Montañón Negro como de la Reserva Natural Integral de Barranco Oscuro. ​

                                     

3. Historia

Valleseco comienza sus primeros pasos con el reparto de aguas para los regadíos, dado que anteriormente era un pago de Teror. Cuando se realizó el reparto de las tierras y aguas pertenecientes a Valleseco en el siglo XIX, se beneficiaron los propietarios foráneos, que no eran residentes del municipio. Estos propietarios conocidos como los medianeros se encargaban de trabajar las tierras, algunos se llegaron a establecer en esas tierras a cambio de labrarlas y obtenían la mitad de la cosecha "como un alquiler pagado en especies con el 50% del fruto de la tierra". Estos labradores fueron los primeros habitantes del municipio de Valleseco que comenzaron a escribir su reciente historia. No olvidemos que en la antigüedad también poblaban esas tierras algunos aborígenes.

En 1842 comienza su andadura con su ayuntamiento propio, siendo por tanto el más joven de los municipios grancanarios. Pero ya entonces poseía una ermita, fruto del empeño de sus feligreses, que antes de su construcción debían caminar largas distancias para asistir a los oficios religiosos en Teror. La gran extensión del pueblo y las dificultades que esto entrañaba para las comunicaciones hizo aconsejable la separación como parroquia y municipio independiente. Eran tiempos difíciles en los que la subsistencia dependía de la bondad de la tierra. La agricultura y la cría de unos cuantos animales proporcionaban el alimento de la familia. Una vida llena de penurias, en la que la supervivencia requería una gran dosis de esfuerzo e ingenio y que obligó a muchos a irse de su tierra en busca de mejores horizontes, sobre todo, en Cuba y posteriormente en Venezuela.

Pese a ser el municipio más joven de Gran Canaria y segundo del archipiélago, desde el siglo XVI aparece referenciado en los documentos en relación al reparto de sus fértiles tierras. Estas datas se sucedieron en el tiempo y, así, una de las más relevantes se concedieron en el siglo XVIII, favoreciendo la mayordomía de Teror en la época de Carlos III 1767. En otros casos, fueron beneficiadas algunas familias, como sucede con la familia Troya, de los que hereda el nombre el barrio municipal de Troyanas.

También es conocido el Mayorazgo de Valleseco, que perteneció a Pablo Romero Palomino sobrino de la poetisa Agustina Romero, más conocida como La Perejila. Romero Palomino poseía un gran cortijo que se llamó Melero, denominación por la que aún se conoce el paraje homónimo. A este personaje singular se le ha dedicado una calle en el casco urbano del municipio.

Como sucede en tantos lugares de Canarias, muchos de sus vecinos tuvieron que emigrar a América en momentos muy difíciles para las islas. Algunos de los isleños llegaron a alcanzar altas cotas de poder en el plano económico y político de las sociedades indianas. Un ejemplo paradigmático e interesante lo constituye la familia Monagas, cuyos descendientes, procedentes de Valleseco, llegaron la mismísima presidencia de la república de Venezuela, dando, incluso, nombre a un estado, situado al NE de República y cuya capital es Maturín.

El motivo religioso encuentra argumentos más sólidos en el crecimiento y desarrollo de la población, por lo que se solicita, para su atención espiritual, la construcción de la Ermita de San Vicente Ferrer, en 1746. Las obras finalizaron seis años después y con esta fábrica se pretendía aliviar a los vecinos de la penosa empresa de desplazarse a Teror para cumplir con sus deberes religiosos. La indolencia que mostraban muchos sacerdotes de la parroquia de Nuestra Señora del Pino, la hora de desplazarse a Valleseco para cumplir con su cometido, es el motivo por el cual la población de Valleseco decide contratar a un religioso para que preste sus servicios la ferviente feligresía.

Esta ermita eligió la advocación de un santo dominico, lo que justifica que esta devoción fuera difundida por los frailes dominicos, que se llevaron la imagen entronizada, desde Teror. Tras casi un siglo, en 1843, se consigue la independencia parroquial, con el primer presbítero, Francisco Bernardo Guerra. Más adelante, en 1887, por el deterioro y poca capacidad de la vieja ermita, se decide construir la actual iglesia.

La causa política y natural parecen tener cierta relación, puesto que los motivos esgrimidos por Bartolomé Sarmiento y sus acólitos, quienes llevan esta iniciativa la Diputación provincial, se basan en la difícil gestión y administración de un territorio tan vasto, como era en aquel entonces la jurisdicción de Teror. Las gestiones para conseguirla se inician en 1839, contando ese mismo año con el consentimiento del alcalde de Teror, pero las disputas acerca de las líneas fronterizas dificultan la resolución, continuando los problemas después de la separación. La zona de conflicto fue Madrelagua y La Culata, decidiéndose finalmente, de forma salomónica, dejar esta última para Teror y la primera para Valleseco.

De este modo, Bartolomé Sarmiento de Cárdenes accede la alcaldía del recién estrenado Ayuntamiento, quedando reconocido su esfuerzo en la emancipación municipal, que se consigue en 1842, aunque es concedida de modo oficial un año después, con la aprobación del Gobierno Central.

En la actualidad, y tal como ha sucedido a lo largo de su lacónica historia, el municipio de Valleseco es un territorio con una fuerte vocación agrícola. La existencia de un fértil territorio, generado a partir de las coladas emitidas por La Calderilla, que rellenaron el fondo del barranco donde se encuentran los núcleos de Lanzarote y Valleseco, junto con el aspecto climático, propicia la posibilidad de una producción basada, fundamentalmente, en las papas, el millo y todo tipo de frutales. La fruta más destacada es la manzana, producida con dos variedades principales: la reineta del Canadá y la manzana francesa.



                                     

4. Demografía

Valleseco cuenta a 1 de enero de 2017 con 3810 habitantes y una densidad de población de 172.32 hab./km². ​

                                     

5. Organización territorial

Administrativamente, el término municipal se divide en los siguientes barrios: ​

  • El Lomo
  • Lanzarote
  • Madrelagua
  • Zamora
  • Zumacal
  • Troyanas
  • Barranquillo
  • Caserón
  • Moganas
  • Barranco
  • Carpinteras
  • Valsendero
  • Valleseco capital municipal
                                     

6. Patrimonio

Dentro de su patrimonio monumental destaca la iglesia de San Vicente Ferrer. Por otro lado, encontramos su área recreativa de La Laguna uno de sus espacios naturales más valiosos.

A escasos kilómetros de la capital municipal de Valleseco, se sitúa el espacio natural de La Laguna de Valleseco. De gran belleza en su paisaje, la forma una caldera volcánica rellena por una vegetación autóctona. Paseando por ella se pueden observar los árboles que forman este paraje único en el mundo la vez que observamos la fauna que la conforma.