ⓘ Vera Nabókova. En enero de 1959 Vladímir impartió su última lección en la Universidad de Cornell y en septiembre de ese mismo año renunció a su plaza; las estre ..

                                     

ⓘ Vera Nabókova

En enero de 1959 Vladímir impartió su última lección en la Universidad de Cornell y en septiembre de ese mismo año renunció a su plaza; las estrecheces económicas del matrimonio ya habían quedado atrás y no necesitaban los ingresos seguros del puesto universitario, pudiendo Vladímir dedicar todo su tiempo la escritura. Dejaron Estados Unidos en dirección a Europa, en principio como algo temporal, para promocionar Lolita y pasar unos meses de vacaciones; sin embargo, nunca más volverían a residir en América, y sus estancias allí serían ya escasas.

En agosto de 1961, sin ánimo inicial de permanencia, se instalaron en el Hotel Palace de la localidad suiza de Montreaux. Sin embargo, este establecimiento terminó convirtiéndose en la residencia del matrimonio hasta el final de sus vidas: además de la belleza del enclave, la situación geográfica era ideal, en una ubicación más o menos centrada que favorecía la llegada de sus editores europeos, a dos horas en coche de Milán -residencia de Dmitri- y a una hora de Ginebra -donde vivía Elena Sikorski, hermana de Vladímir-, al tiempo que era un lugar de relativa tranquilidad, salvo en verano, adecuado para que una celebridad como Vladímir Nabókov fuera molestado lo mínimo.

La fama de su esposo implicaba nuevas cargas de trabajo -correspondencia, traducciones, negociaciones con editores, recuperación de obras antiguas, gestiones financieras y fiscales, contacto con los medios y estudiosos- para Vera. A finales de 1967 era tal el volumen del mismo, que tuvo que buscar ayuda: el Hotel les facilitó la contratación de Jacquelline Callier como secretaria a tiempo parcial tres tardes la semana, puesto que ocupó hasta el fallecimiento de Vera.

En marzo de 1968 viajó a Estados Unidos para traer a su prima Anna Feigin desde Nueva York, donde vivía, ya que no estaba en condiciones de valerse por sí misma. En Montreaux quedó instalada en un apartamento con una asistenta interna; pese a todo, esto supuso nuevas cargas para Vera. En ese mismo año, su hermana Sonia Slónim, con quien también mantenía una buena relación, se traslada desde Nueva York a Ginebra. Por contra, con su hermana Helena, que vivía en Suecia, la relación siguió siendo muy tirante.

A partir de 1975 la salud de Vladímir comenzó a empeorar debido a diversas caídas, una extracción de un tumor prostático y, sobre todo, una infección contraída en 1976 y que, probablemente, fue la principal causa de su fallecimiento el 2 de julio de 1977.

A pesar de la muerte de su marido, la ingente tarea de Vera continuó siendo la misma, mientras la fuerza y la salud se lo permitieron; durante este periodo, entre otras actividades, revisó la traducción al francés de ¡Mira los Arlequines!, al alemán de Habla, memoria, al italiano de los poemas de Nabókov, y acometió en solitario la traducción al ruso de Pálido fuego.

En 1980, su hijo Dmitri sufrió un accidente automovilístico que le causó gravísimas quemaduras y lo mantuvo 42 semanas en cuidados intensivos; Vera, ya avejentada y de frágil salud, permaneció todo ese periodo junto a él.

Durante la última década de su vida su estado fue empeorando: tenía Parkinson, se le implantó un marcapasos, sufrió una fractura de clavícula y la vista y oído eran cada vez más deficientes; falleció el 7 de abril de 1991 en el Hospital de Vevey desde el año anterior vivía en un apartamento por obras el Hotel Palace. Fue incinerada y sus cenizas fueron enterradas en la misma tumba que las su marido.