ⓘ Hortensio Félix Paravicino y Arteaga, O.SS.T. fue religioso calzado de la Orden de la Santísima Trinidad y poeta español. Se le considera dentro del grupo poéti ..

                                     

ⓘ Hortensio Félix Paravicino

Hortensio Félix Paravicino y Arteaga, O.SS.T. fue religioso calzado de la Orden de la Santísima Trinidad y poeta español. Se le considera dentro del grupo poético del Siglo de Oro por su estética culterana del Barroco.

                                     

1. Biografía

Hortensio Félix Paravicino y Arteaga nació en Madrid el 12 de octubre de 1580, hijo de Mucio Paravicino y María de Arteaga. Su familia paterna era de origen italiano, de hecho estaba emparentada con el cardenal Octavio Paravicini. Estudió gramática, retórica y letras en el colegio de los jesuitas de Ocaña. Realizó los estudios superiores en Alcalá de Henares y después se trasladó a Salamanca para estudiar Cánones. Una muestra de su ingenio y agudeza es que a los 17 años ya defendió las Conclusiones públicas. El 18 de abril de 1600, cuando contaba con 19 años, pide su ingreso en el convento de los trinitarios calzados de Salamanca, siendo recibido por el famoso catedrático fr. Juan de la Estrella. Pronto tuvo ocasión de demostrar sus cualidades de orador, ya que el rey Felipe III visitó Salamanca y el orador a quien se había designado para ofrecer el discurso de bienvenida cayó enfermo, decidiendo entonces encomendar el discurso al joven trinitario, fr. Hortensio, que con sólo 21 años había obtenido ya la cátedra de retórica en la Universidad de Salamanca. Fue tal el entusiasmo que generó en todos que su fama aumentó, no solo en la ciudad sino hasta en la misma corte, llamó especialmente la atención de Felipe, Príncipe de Asturias que después sería Felipe IV.

Por ese tiempo fr. Juan Bautista de la Concepción había conseguido de Roma los permisos para la constitución de una Provincia Trinitaria de Descalzos, eran muchos los trinitarios que seguían su ejemplo de austeridad y vuelta la Regla Primitiva de San Juan de Mata, entre ellos nuestro fr. Hortensio, que en 1605 conoce en Salamanca al santo reformador trinitario y pide ingresar en el recién fundado convento descalzo de Salamanca, tomando el nombre de fr. Félix de San Juan, no duró mucho, sin embargo, así es como nos lo cuenta en sus escritos el mismo Juan Bautista de la Concepción:

Las causas por las que dejó la reforma trinitaria no se han llegado a conocer, él mismo no lo mencionó nunca. Algunos han querido ver orgullo y deseos de grandeza, poco acordes con el cuarto voto de humildad que los descalzos estaban obligados a hacer, otros una llamada de la corte que truncó sus deseos de apartarse de las glorias humanas. El caso es que en 1606 fr. Hortensio es ya Definidor Provincial, y por tanto es trasladado la Casa de la Trinidad de Madrid. Allí conoció a fr. Simón de Rojas, con quien le unió hasta su muerte una profunda y sencilla amistad personal. Su fama de orador y predicador iba en aumento, promocionada ahora por su cercanía la corte. En 1609 El Greco pinta su retrato, ​

                                     

2. Obra poética y oratoria

Compuso un centenar de sermones. De ellos se conserva la colección reunida en seis volúmenes por el trinitario fr. Alonso Cano Nieto en 1766 Oraciones evangélicas o discursos panegíricos y morales. La mayor parte son piezas cuaresmales, pero también hay oraciones fúnebres y sermones de santos. Destacan los de San Francisco Javier, del Niño perdido, el de La soledad de la Virgen, el de Santa Isabel de Portugal, el de Santa Teresa etc. Entre las oraciones fúnebres, la ya mencionada por los reyes Felipe III y Margarita de Austria y la de Fray Simón de Rojas.

Su producción poética se publicó en Obras posthumas, divinas y humanas 1641, donde se incluye además una pieza teatral, Gridonia o Cielo de Amor vengado, y una loa. La posteridad, ya en su misma época, se ensañó contra la oscuridad de su estilo oratorio, sobre todo los ilustrados y neoclásicos del siglo XVIII, quienes rechazaron su oratoria alambicada, llena de alusiones, elusiones, hipérbatos y antítesis, porque se constituyó en modelo de toda la oratoria sagrada posterior y privó la predicación de parte de su eficacia al distanciar su mensaje de la gente más inculta y humilde, que no comprendía lo encerrado y cubierto por tan difíciles excesos formales.

Su amistad con Luis de Góngora y Argote le permitió aprender del mejor maestro del culteranismo, tantas horas pasaba el poeta cordobés en coloquios con el trinitario que cuando finalmente se decidió, animado por fr. Hortensio, a publicar toda su obra poética, tuvo que rebuscar en la biblioteca de este los originales de la mayor parte de sus sonetos. La admiración del uno por el otro mantuvo siempre una amistad, favorecida por el carácter afable del trinitario, que dejó para la historia un famoso duelo de sonetos. Este es uno de los que Paravicino dedicó a su maestro y que es ejemplo de su dominio de la poesía conceptual:

                                     

3. Fuentes bibliográficas

  • CERDÁN, F. ed., Fray Hortensio Paravicino. Sermones cortesanos, Madrid, Ed. Castalia, 1994.
  • CERDÁN, F., Paravicino y Arteaga, H. F.: Dictionnaire de Spiritualité XII 1984 295‑207;
  • CERDÁN, F., Catálogo general de los sermones de Fray Hortensio Paravicino, Toulouse, Ed. Hélios, 1990.
  • CANO NIETO, A. ed., Oraciones evangélicas o discursos panegíricos y morales del M. Fr. Hortensio Félix Paravicino, Madrid, Joachin Ibarra, 1766, 6 vols.
  • MILLÁN, P.G., "Paravicino y el Greco", Revista de la Universidad de Valladolid, Cast. I, 194041, págs. 119-142
  • CERDÁN, F. ed., Honras fúnebres y fama póstuma de Fray Hortensio Paravicino, Texto reunidos y presentados por., Toulouse, Ed. Hélios, 1994.