ⓘ Colombres, Ribadedeva. Colombres es una parroquia del concejo de Ribadedeva, en el Principado de Asturias y una villa de dicha parroquia, capital del concejo. L ..

                                     

ⓘ Colombres (Ribadedeva)

Colombres es una parroquia del concejo de Ribadedeva, en el Principado de Asturias y una villa de dicha parroquia, capital del concejo.

La parroquia ocupa una extensión de 16.65 km² y en el año 2011 tenía una población empadronada de 1 351 habitantes ​ en 915 viviendas, según el censo de 2001. Limita al norte con el mar Cantábrico; al este con Cantabria, a través del río Deva; al sur con la parroquia de Villanueva y al oeste con la parroquia de Noriega.

La villa está situada a 125 km de la capital del Principado y se sitúa a una altitud de 110 msnm.

Sus atractivos turísticos más notables son la Playa de La Franca, la Cueva del Pindal, el Faro de San Emeterio, muchas de sus edificaciones fruto de los indianos, y el Archivo de Indianos.

El nueve de septiembre de 2015 fue elegido, por el jurado de la fundación Princesa de Asturias, "Pueblo Ejemplar del Principado de Asturias" tras imponerse a otras 17 candidaturas. Premio que entregan en persona los reyes de España en la jornada siguiente la entrega de los premios Princesa de Asturias.

                                     

1. Población

Su población actual se estima en 500 habitantes, prácticamente la misma que reflejaban los censos de finales del siglo XIX. Es probable que esta falta de crecimiento de la población esté muy relacionada con el fenómeno emigratorio.

                                     

2. Pueblo Ejemplar de Asturias 2015

Colombres ha sido elegido, de entre 18 candidaturas, Pueblo Ejemplar de Asturias 2015 ​

                                     

3. Villa de Colombres

El conjunto delimitado de la villa fue declarado bien de interés cultural en la categoría de conjunto histórico el 28 de agosto de 2013, ​ en virtud de la arquitectura indiana con la que cuenta.

Texto de la declaración

Colombres es una de las localidades asturianas donde más impronta ha dejado el fenómeno de los indianos. Destaca esta villa no sólo por la cantidad y calidad de viviendas y residencias debidas a los capitales indianos, sino también por un conjunto excepcional de equipamientos públicos promovido directamente por los emigrados a América. Ese conjunto está integrado por elementos tales como la plaza central de la localidad dedicada a uno de los grandes benefactores de Colombres, Manuel Ibáñez Posada, el Ayuntamiento, el Hospital asilo Ulpiano Cuervo o la propia red de abastecimiento de aguas, puesta en funcionamiento en 1892 y que permitió a Colombres villa con apenas 700 habitantes en 1900 contar con un servicio del que en aquel momento sólo disponían algunos núcleos urbanos asturianos. Junto a estas infraestructuras y obras públicas, Colombres cuenta con alguno de los edificios más representativos de la denominada arquitectura indiana asturiana, como pueden ser las conocidas como La Solana, Villa las Palmeras, Villa Ignacia o la propia Quinta Guadalupe, hoy sede del Archivo de Indianos, todo ello coexistiendo con testimonios de la arquitectura tradicional de los siglos XVIII y XIX. Capital del concejo de Ribadedeva, el más oriental de la costa asturiana. Aquí se puede contemplar, como en ninguna otra entidad asturiana de igual rango, los efectos paisajísticos de la: emigración a América, posiblemente el fenómeno de mayor constancia y relieve en la historia de Asturias desde 1880 a 1936. Las iniciativas llevadas a cabo por los indianos entre 1885 y 1925 aspiraban a "colocar al pueblo de Colombres la altura de pocos de su clase", dotando la aldea preexistente de una moderna imagen urbana, hoy congelada por el tiempo, por la desaparición del grupo social responsable del proyecto. La villa indiana de Colombres debe el grueso de sus mejoras la gestión y pecunio de Manuel Ibáñez † 1891, opulento banquero colombrés que hizo fortuna en México y cuyo altruismo fue premiado con el título de conde de Ribadedeva. A él se debe el pago de varias ediciones de las fiestas mayores del Corpus, la construcción del cementerio 1885, en donde se levantó en 1891 su magnífico panteón neogótico, vecino del de otros indianos, la traída de aguas 1888, la mejora del templo parroquial de Santa María, respetuosa con el soberbio frontis barroco. A su voluntad, respondieron también los proyectos de ejecución póstuma y en parte financiados por su viuda, de procurar la villa una espaciosa plaza, un consistorio de nueva planta y un moderno y racional callejero la manera urbanística coetánea. La plaza, cuyo proyecto aprobó el ayuntamiento en 1895, se construyó antes de 1900, previo derribo del apretado barrio antepuesto la fachada de la iglesia, y sobre una interesante planta oval dotada del perímetro al centro de un paseo pavimentado e iluminado por farolas de fundición, otro arbolado y provisto de bancos y un espacio verde interior, presidido por el monumento al conde de Ribadedeva, erigido por suscripción popular y obra del escultor A. Querol. En el flanco oeste de la plaza, casi frente por frente de la iglesia, se edificó a un tiempo el Ayuntamiento, un prisma afín al tipo de consistorio que se impuso en Asturias desde mediados del siglo XIX, y cuya fachada se resuelve en una secuencia ascensional de soportales, según los casos, por torre o frontón, reloj o escudo de la villa. La labor desplegada por el primer conde de Ribadedeva ensombrece en parte al altruismo de otros dos emigrantes coetáneos: Ulpiano Cuervo † 1914, fundador del Hospital-Asilo que lleva su nombre, moderno centro reformado más tarde e inaugurado en 1907 sobre una planta articulada en E; e Íñigo Noriega Laso † 1923, padre de la escuela de comercio que formó durante algún tiempo nuevos emigrantes y segundo promotor del proyecto 1909, ingeniero Enrique Galán no ejecutado de reforma interior, según el cual, borrado el caótico callejero existente, otro en cuadrícula bautizado la manera del de Nueva York avenidas y calles con números ordinales sanearía y embellecería la villa. El relevo de las casas de "mediana fábrica" por suntuosos chalets de indianos contribuyó también decisivamente la transformación urbana de Colombres. El decano de todos ellos, construido en la zona alta por el conde de Ribadedeva hacia 1870, traduce la austeridad que precede a los hoteles edificados más adelante, singularizándose por ello únicamente la portada palladiana y las áreas de sillar visto dispuesto a soga y tizón. La desornamentación imperante –pero aquí más sujeta la tradición constructiva local que a los estilos cultos– afecta la casa de Noriega Mendoza 1877, como el conde pionero de la emigración, reclamante y patrón en Méjico de su sobrino Noriega Laso. La propiedad de este último, como la de aquel favorecida por el trazado de la plaza la que se abren respectivamente por los flancos sur y este, se convirtió desde su construcción 1905 en la más soberbia mansión indiana del oriente de Asturias: la fama de la quinta Guadalupe reconvertida desde 1987 para Archivo de Indianos, análoga la celebridad y posición de su dueño, debe más a su escala colosalista que a su diseño, suma de soluciones de procedencia colonial barandas, autóctona miradores y galerías de cristal italianizante, torres medievales, frontón griego ilustrado con temática americanista y precolombina en los corredores del gran patio interior. Prácticamente todas las casas con jardín y cerca de hierro de los barrios y alrededores de Colombres fueron construidas por indianos; unas más vinculadas a las formas constructivas locales, otras a los estilos cultos en boga, caso del eclecticismo del chalet rojo de El Redondo Colombres, y finalmente algunas también de gusto montañés. Curiosamente, Colombres ha padecido cierto anonimato histórico siendo muy escasas las noticias que de esta villa podemos rastrear a lo largo del tiempo. Salvo una pequeña referencia entorno al siglo XIV dedicada a su iglesia, la de Santa María de Colombres, no tenemos más información que la de tratarse de una pequeña aldea, que sin embargo, según el cronista Laurent Vital, la noche del 28 de septiembre de 1517 fue el lugar donde pernoctó Carlos V, en su viaje a Castilla, después de atravesar Villaviciosa, Ribadesella y Llanes. Los siglos posteriores no fueron mejores para esta villa que estaba bajo el dominio de la casa de los Noriega y de los Mendoza de Llavandes. En todo caso, de aquel tiempo no quedan testimonios en el casco urbano más que la remozada iglesia de Santa María de Colombres. Pero si esto fue así, no podemos decir lo mismo del siglo XIX, cuando las mejoras en la localidad fueron parejas a su unión administrativa al Principado de Asturias y la llegada de capital indiano que, por un lado, invirtió en la construcción de viviendas unifamiliares de buena calidad y sorprendente riqueza, y por otro, invirtió en obras infraestructurales y dotaciones de los que quedan todavía testimonios.