ⓘ Sierra Madrona es una cadena montañosa situada en la Sierra Morena, enclavada al sur de Castilla-La Mancha, dentro de la provincia de Ciudad Real y próxima a lo ..

                                     

ⓘ Sierra Madrona

Sierra Madrona es una cadena montañosa situada en la Sierra Morena, enclavada al sur de Castilla-La Mancha, dentro de la provincia de Ciudad Real y próxima a los límites provinciales de las de Córdoba y Jaén, en España.

Está delimitada por el valle del río Robledillo y sierras de La Solana y Umbria de Alcudia por el norte, por el este, el valle del río Montoro, por los terrenos adehesados de Sierra Morena de Andújar, Sierra Quintana y la comarca de Los Pedroches al sur, y por el corredor del río Yeguas al oeste.

Dentro de ella se encuentran los picos más altos de la Sierra Morena: el pico La Bañuela antiguamente conocido como "La Mójina" que está ubicado próximo al límite con la provincia de Córdoba, con 1333 msnm lo convierte en uno de los picos más elevados de la provincia de Ciudad Real, Dormideros, 1328 msnm y Abulagoso, 1301 msnm ​

                                     

1. Entorno

Cerca de 40 000 ha de los términos municipales de Solana del Pino, Mestanza y Fuencaliente, provincia de Ciudad Real, en su límite meridional colindante con las de Córdoba y Jaén forman los valles, solanas y umbrías, de los ríos Robledillo, Navalmanzano, Valmayor y Cereceda, afluente el primero del río Montoro, afluente a su vez del Jándula y constitutivos los tres restantes del río Yeguas, todos ellos de la cuenca del Guadalquivir.

                                     

2. Clima

Debido la falta de datos especialmente térmicos cualquier estudio climático de Sierra Madrona tendría bastantes lagunas. Además de la falta de estaciones, también hay que tener en cuenta su situación, ya que de las que es posible disponer datos, se encuentran en núcleos de población por debajo de los 750 metros, con lo que las zonas por encima de esta cota quedan vacías de datos, y una parte considerable se encuentra por encima

En términos generales, el clima de Sierra Madrona estaría encuadrado como Clima mediterráneo continentalizado, sequía estival y fuertes contrastes térmicos son sus características más visibles, con matices según la zona. Las precipitaciones alcanzan sus máximos en la zona centro-occidental, donde se concentran las cumbres más altas y los valles más cerrados y abruptos Cereceda, Navalmanzano. Debido a que la orientación de sus principales alineaciones montañosas es Oeste-este y el régimen principal de vientos sudoeste, los masas húmedas procedentes del Atlántico inciden con mayor fuerza en estas zonas, disminuyendo progresivamente las precipitaciones cuanto más al este.

Para analizar la pluviometría de la zona se han tomado como referencia tres estaciones pluviométricas, Minas del Horcajo, Fuencaliente y El Hoyo. La más occidental de todas es la que se encuentra en el municipio de Minas del Horcajo, municipio localizado en un pequeño valle de abertura suroeste, lo que propicia la entrada de los vientos húmedos del sudoeste. La precipitación media anual es de 830.1 mm, alcanzando su máximo en los meses de febrero y marzo con 102.4 y 103.9 mm respectivamente y los mínimos en julio y agosto con 17 y 16.2 mm. Exceptuando los meses de verano, el resto del año la precipitación sube por encima de los 70 mm y cinco meses está por encima de los 90 mm. Su posición también es favorable en la formación de tormentas estivales, lo que repercute en un mayor registro pluviométrico estival. En invierno y otoño son frecuentes las nieblas. Fuencaliente a 690 msnm se localiza a los pies del cordel montañoso que agrupa las Sierras de La Garganta, Nacedero, Puerto Viejo, que superan los 1200 metros. Si bien se encuentra en buena posición ante los vientos de S y SO, este cordel montañoso ejerce de pantalla ante los vientos de componente O - NO. Su precipitación media anual es de 743 mm, el reparto estacional de la precipitación es invierno 302.8, primavera 202.6, verano 51.5 y otoño 186.2. Con su máximo en diciembre con 105 mm y su mínimo en agosto con 6 mm. La estación de El Hoyo es la que menos precipitación recoge, con una media anual de 565 mm. Esto es debido a su posición más oriental, a su emplazamiento en una pequeña depresión entre los 450 - 500 msnm, rodeada de sierras que superan los 1100 metros y en dirección oeste los 1300 msnm, lo que retiene las lluvias. Tan solo un mes supera los 90 mm, febrero con 95 mm. El verano es incluso muy seco, con tan solo 25 mm.

Otras estaciones ya fuera del ámbito de Sierra Madrona pero limitando con esta son la de San Lorenzo de Calatrava con una media anual de 518 mm y Viso del Marqués con 443 mm al este, se observa que su posición cuanto más este menor régimen pluviométrico.

Teniendo en cuenta estos datos se podría hacer una aproximación la pluviometría de las zonas que quedan sin datos oficiales. Es presumible que a partir de la cota 1000 msnm, se superen con facilidad los 1000 mm anuales. Atendiendo a datos no oficiales de estaciones privadas, incluso habría zonas donde los 1000 mm se superarían holgadamente. En una estación privada localizada en la cabecera del Valle de la Cereceda se recogen hasta 1150 mm anuales a una altura de 990 metros. Habría que tener en cuenta la especial disposición de este valle, casi cerrado con leve abertura SO, con una altura que en todo el valle no baja de los 800 metros y supera los 1200 msnm a lo largo de todo el cordel de cumbres y superando los 1300 msnm en numerosos puntos de la Sierra de Dormideros, llegando a los 1328 msnm. Es presumible que la precipitación pueda llegar en estas zonas a los 1300 mm o superarla.

La presencia de especies como el rebollo, que sería la especie potencial en prácticamente todo el término municipal de Fuencaliente, o de Solana del Pino, nos indica que la precipitación está por encima de los 650 - 700 mm en buena parte del territorio que conforma Sierra Madrona.

En cuanto a temperaturas los datos son bastante mas escuetos debido la ausencia de datos, tomando como referencia la estación de Fuencaliente, se obtiene una media anual de 14 °C, un periodo frío o de heladas de 6.2 meses, y una oscilación térmica anual que llegaría a los 20 °C.

                                     

3. Distribución vegetal

Tanto si el viajero se acerca a Sierra Madrona por la carretera N-420 en dirección a Córdoba, como por la comarcal en dirección la jienense población de Andújar, se encontrará en los arroyos, barrancos y fondos de valle, la vegetación riparia, es decir, el bosque de galería aparecerá formado por frondosas alisedas Alnus glutinosa, con serbales Sorbus torminalis y fresnos Fraxinus oxycarpa, bajo los que trepan madreselvas, viñas silvestres, enredaderas y otros bejucos, además de helechares en los que conviven helechos reales Osmunda regalis, blechnos Blechnum spicant y helechos-hembras Athyrium filix-foemina. ​

Mención especial merece el único reducto de pino rodeno natural de toda la cordillera de Sierra Morena. Se encuentra en un dorso cuarcítico en el Valle de Navalmanzano, a un altura comprendida entre los 900-1100 msnm en el que sobreviven unos 1100 ejemplares. Es una auténtica joya botánica que ya fue estudiada por Máximo Laguna 1868.



                                     

3.1. Distribución vegetal Endemismos de la zona

Algunos de los endemismos de Sierra Madrona ".

  • Endemismos
                                     

4. Geología

Esquistos, pizarras, cuarcitas y algunas grauvacas y areniscas paleozóicas constituyen la litología de estas sierras, que estructuralmente se caracterizan por una sucesión de amplios anticlinales y sinclinales cuyas direcciones aziales arrumban según la dirección hercínica WNW-ESE. Un largo anticlinorio cruza la zona correspondiente al Valmayor y Cereceda. Además un extenso sinclinorio recorre la solana superior del Valle del Robledillo, y finalmente un conjunto variado de fallas y pliegues aislados completa el conjunto tectónico de la región. ​

Sobre estos sustratos geológicos, sus suelos, siempre ácidos, presentan una acentuada variedad morfológica. Cuando la pendiente es suave y sobre pizarras, los suelos son relativamente profundos con horizontes B de acumulación de arcilla Alfisoles y Ultisoles. A medida que la pendiente aumenta la profundidad se hace más variable y los materiales pizarrosos se mezclan, en coluvios, con aportes cuarcíticos de las corridas que coronan las alturas de la Sierra. En estas condiciones, los Alfisoles y Ultisoles alternan en muchas ocasiones con suelos esqueléticos Entisoles e incluso con afloramientos de roca. La degradación de la vegetación primitiva, con la subsiguiente erosión, ha acentuado los procesos de adelgazamiento del suelo, con lo que la regeneración de la vegetación arbórea está, en la actualidad, edáficamente limitada.

En las áreas donde dominan los coluvios de cuarcitas y areniscas, con poco material arcilloso, los suelos son ricos en materia orgánica, en especial en las umbrías y áreas más elevadas, produciéndose localizados e incipientes procesos de podsolización. Los suelos son aquí Inceptisoles y más raramente Spodosoles podsoles.

                                     

5. Fauna

Y si grandes son sus recursos naturales en cuanto a vegetación y flora se refiere, no lo son menos en cuanto a su fauna, pues independientemente de los recursos cinegéticos existentes, viven en la Madrona una larga serie de vertebrados autóctonos altamente representativos de la fauna ibérica: lobo, zorro, lince ibérico, meloncillo, gato montés, gineta, tejón, garduñas.;

La avifauna es igualmente valiosa incluyendo águilas imperial y ratonera, buitre común, azor, gavilán y milano entre las rapaces junto a una larga lista de otros grupos de aves dentro de la que se incluyen petirrojos, alcaudón, pinzón, abejaruco, totovías, tórtolas, mirlo, zorzales, oropéndola, perdiz roja, pito real, abubilla, cárabo y lechuza comunes, búho real, etc. ​



                                     

6.1. Historia Prehistoria

La abundante vegetación, cursos de agua y caza, hizo de estas tierras lugar de asentamiento y paso de poblaciones humanas en los tiempos prehistóricos, lo que se atestigua en las numerosas pinturas del Neolítico de estilo esquemático, que Henri Breuil ​ después década de 1970 el Icona, fue extendiendo el área del Pinus pinaster adentrándose cada vez más hacia el centro de Sierra Madrona, hasta tal punto que en los últimos años del siglo XX, se han aterrazado y plantado más de 2000 ha en las umbrías de las zonas central y occidental, lugares donde se desarrollaban fácilmente robles, quejigos y alcornoques, aparentes enemigos de los repobladores forestales.

Con la sustitución de la vegetación natural por plantaciones de coníferas con previo aterrazamiento de los suelos, éstos quedan desnudos frente al impacto físico de la lluvia durante los años necesarios para la regeneración de la cubierta vegetal. El peligro de erosión en estos suelos así denudados y con grandes pendientes de la comarca, es muy elevado, al ser arrastrados los elementos finos del suelo y los horizontes superiores, los más adecuados para la nutrición y crecimiento vegetal.

Siendo preocupante el proceso erosivo, es probablemente aún más grave el impacto que las actuales prácticas de plantación tienen sobre el ciclo biogeoquímico de los nutrientes, particularmente si se tienen en cuenta las características geológicas de Sierra Madrona, constituida por materiales ácidos tales como cuarcitas, pizarras y areniscas. Sobre estos materiales, bien directamente o en sus formaciones coluvionares se han formado suelos ácidos y pobres por la escasez de nutrientes en dichos materiales. No obstante, durante la evolución de los ecosistemas primitivos hacia el estado de equilibrio propio de los ecosistemas maduros, las escasas cantidades de nutrientes del sistema se han ido acumulando en la biomasa y en la materia orgánica que, en proporción abundante, existe en el lecho del bosque y horizontes superiores del suelo, esencialmente en el A, de unos 20-30 cm de espesor. En las condiciones propias de un ecosistema forestal maduro sobre estos suelos pobres, los nutrientes absorbidos por las plantas proceden, en su mayor parte, de la mineralización de la materia orgánica. Apenas se pierden por percolación, pues las raíces de las especies forestales de estos ecosistemas están adaptadas para su eficaz recuperación.

Con la brusca eliminación de la vegetación espontánea y el aterrazamiento del suelo se producen importantes perturbaciones en los ciclos biogeoquímicos del sistema. En primer lugar, la mezcla de horizontes del suelo, consecuencia del aterrazamiento, produce una aceleración en la velocidad de descomposición de la materia orgánica debido, entre otras causas, a una mayor aireación. Esto supone una rápida liberación de nutrientes que además no pueden ser retenidos en el suelo al no existir sistemas radicales adecuados. En segundo lugar, el aterrazado deja en superficie los horizontes inferiores del suelo -los menos fértiles- lo que limita marcadamente también el crecimiento de las coníferas recién introducidas, cuya productividad futura será probablemente baja.