ⓘ Campaña de Rosas al Desierto. La Campaña de Rosas al Desierto fue una expedición militar que el exgobernador Juan Manuel de Rosas realizó en 1833 y principios d ..

                                     

ⓘ Campaña de Rosas al Desierto

La Campaña de Rosas al Desierto fue una expedición militar que el exgobernador Juan Manuel de Rosas realizó en 1833 y principios de 1834, durante el gobierno de Juan Ramón Balcarce en la provincia de Buenos Aires, Argentina, contra los indígenas pampas, los ranqueles, los tehuelches y los araucanos ubicados en la Pampa y el norte de la Patagonia y que contó con la colaboración inicial de las provincias afectadas por la frontera aborigen.

La campaña tuvo varios propósitos, todos ellos relacionados, que fueron: someter la obediencia criolla a los indígenas del desierto o la tierra adentro, terminar con los malones indios que asolaban constantemente a las poblaciones interiores, rescatar a los cautivos en poder de los aborígenes, incorporar tierras para la agricultura y la ganadería y efectivizar las soberanías provinciales sobre los territorios excursionados.

                                     

1. Antecedentes

La zona de la frontera entre las tierras ubicadas bajo el dominio efectivo de las nuevas autoridades patrias posteriores la Revolución de Mayo de 1810 y los indios se desvirtuó principalmente como consecuencia del envío de tropas y armas por parte de las primeras para sostener los diversos frentes durante la Guerra de la Independencia y por los distintos posicionamientos, alianzas y enfrentamientos que las diversas tribus aborígenes tuvieron a lo largo de las luchas revolucionarias.

Durante esta etapa tanto los sucesivos gobiernos del Río de la Plata como los indios, a pesar de fracasados esfuerzos por mantener una relativa paz en los distintos y despoblados pagos, continuaron con la política de permanente hostilidad.

Muy lentamente y con grandes esfuerzos, la débil frontera fue extendiéndose hacia el desierto cobrando notoriedad las tres Campañas de Martín Rodríguez contra los indígenas que el exgobernador de la provincia de Buenos Aires efectuó entre 1820 y 1824.

                                     

2. Las relaciones de Rosas con los borogas y ranqueles

Los borogas o boroganos eran araucanos procedentes de Boroa en la zona al sur del río Imperial en la Araucanía, Chile, que fueron aliados de los realistas de los hermanos Pincheira, pero a medida que estos iban siendo derrotados, algunos borogas emigraron hacia el este situándose entre las Salinas Grandes, Guaminí y la sierra de la Ventana principalmente desde 1826. Desde allí atacaron Carmen de Patagones y la Fortaleza Protectora Argentina abril de 1828 todavía en alianza con los Pincheira, pero luego comenzaron a alejarse de ellos e intentaron unirse al levantamiento unitario del general Juan Galo Lavalle. El federal Juan Manuel de Rosas entró en tratos con ellos impidiéndolo, por medio de una esposa Luisa del cacique mayor Caniucuiz o Cañiuquir, que mantenía prisionera en su estancia de Los Cerrillos.

Los borogas en las pampas formaban una alianza gobernada por un concejo de seis caciques del cual dependían otros veinte. El principal era el cacique Cañiuquir. Durante el gobierno de Juan José Viamonte en la Provincia de Buenos Aires, Rosas fue el comandante general de la campaña y a mediados de 1829 envió al ex cautivo Eugenio del Busto a las tolderías de los borogas llevando la esposa de Cañiuquir y con el fin de separarlos de la alianza con los Pincheira, mientras que también enviaba al cacique pehuenche Martín Toriano ex aliado de los Pincheira a formar una fuerza araucana que atacara a los boroanos desde Chile, fuerza que comenzó a actuar en septiembre de 1830. Sin embargo, ese mismo mes una delegación boroana viajó a Buenos Aires y firmó la paz con sus enemigos Juan Catriel, Cachul y con Rosas y luego enfrentó al grupo de Toriano en el que participaban Calfucurá y su hermano mayor Antonio Namuncurá que desconocía los acuerdos de los boroanos con Rosas. Este, poco antes de dejar el gobierno, envió en 1832 de la guarnición de la Fortaleza Protectora Argentina a 164 hombres al mando de Martiniano Rodríguez, quienes marcharon 30 leguas con solo 11 caballos y derrotaron y capturaron a Toriano quien fue fusilado en Tandil.

El 14 de diciembre de 1830 los borogas entraron en alianza con Yanquetruz, un mapuche llegado de Chile que al morir Carripilún en 1828 comenzó a liderar a los ranqueles del sur de Córdoba, estableciendo un acuerdo en el paraje Chillué actualmente Valle Argentino en La Pampa en el que participaron 26 caciques boroanos, 19 caciques ranqueles del bando de Yanquetruz y 9 caciques ranqueles del bando de Pablo Levenopán. Adhiriendo todos la alianza de los boroanos con Rosas e iniciando operaciones contra los Pincheira en el sur de San Luis y de Mendoza.

El 19 de agosto de 1831 los caciques boroanos Cañiuquir, Rondeau, Canuillán y Mellín junto con Yanquetruz sitiaron la villa de Río Cuarto y se llevaron el ganado de las estancias cercanas poniendo como pretexto que actuaban contra los unitarios de Córdoba, aunque esta provincia ya estaba en poder de los federales. Actuaron en forma pacífica y enviaron a Rosas a doce unitarios refugiados entre las filas de Yanquetruz entre ellos el exgobernador de San Luis, coronel Luis Videla y el teniente coronel Cuadra. Al parecer actuaron así guiados por versiones de una ruptura de su alianza con Rosas y un ataque general contra ellos. Las acciones de Río Cuarto terminaron rompiendo la alianza de Yanquetruz con los boroganos y con Rosas y en octubre de 1831 acogió a un grupo de unitarios encabezados por Manuel Baigorria. ​

                                     

3. Banda de Chocorí

Chocorí fue un cacique no se sabe si tehuelche o mapuche que con 2.000 indígenas guerreros se asentó en la isla de Choele Choel bajo las órdenes de los hermanos Pincheira y en alianza con los boroganos, independizándose posteriormente. Chocorí acosó constantemente a las poblaciones fronterizas y por la ubicación central de su territorio, pasaban por él las rastrilladas de ganado robado que se dirigían a Chile, por lo que Rosas lo consideraba un bandolero. No gobernaba sobre una tribu, sino que sobre un grupo armado de indios y renegados blancos y negociaba con los caciques Yanquetruz y Rondeau, comprándole el ganado a cambio de licor y fusiles. ​

                                     

4. Los planes iniciales de Rosas

A fin de tratar el problema del indio, el 31 de septiembre de 1831 Rosas escribió a Facundo Quiroga, quien se hallaba en campaña:

Sabiendo Rosas que Manuel Bulnes estaba preparando en Chile una expedición en contra de Chocorí, delineó en septiembre de 1832 un plan de conquista basado en una expedición que debía partir desde la Fortaleza Protectora Argentina y de paso evitar que Chile se instalara en País de las Manzanas o Neuquén y en el sur de Mendoza, por donde ya había expedicionado Bulnes contra los hermanos Pincheira.

Chocorí había logrado que Yanquetruz atacara a las provincias de Córdoba, San Luis y Mendoza, por lo que las legislaturas de estas dos últimas solicitaron al riojano Facundo Quiroga que las defendiera con la División Auxiliares de los Andes.

Rosas propuso la Legislatura de Buenos Aires coordinar las acciones con las provincias de Cuyo y con Chile y un nuevo plan conjunto en el que actuarían tres divisiones:

  • Quiroga, con la División Auxiliares de los Andes, expedicionaría por el río Desaguadero y el Atuel en busca de Yanquetruz y luego se uniría a Rosas en el río Colorado;
  • Rosas, desde la Fortaleza Protectora Argentina, avanzaría por la rastrillada de los chilenos a unirse con las fuerzas de Quiroga y atacar a Chocorí en la isla de Choele Choel para luego continuar hacia el País de las Manzanas o Neuquén;
  • Bulnes atacaría a los mapuches del sur de Llanquihue, del lado chileno.

La comandancia general le fue ofrecida a Quiroga, quien se resistió y luego recibió el mando de las tropas de Cuyo y de las demás provincias del interior involucradas en la campaña como director de guerra, pero posteriormente al regreso de las columnas del centro y oeste, su participación quedó desvirtuada, aunque Rosas no dejó de reconocerle el mando y rendirle informes.



                                     

5. La campaña

Rosas, en su último mensaje dirigido la legislatura provincial, expresó su plan de realizar una campaña al desierto para expedicionar contra los indios enemigos.

En cuanto Rosas dejó de ser gobernador el 17 de diciembre de 1832, comenzó a coordinar la campaña con los gobernadores de Mendoza, de San Luis y de Córdoba para hacer una batida general, que además sería acompañada por otra que realizaría el general Bulnes en Chile. Rosas concentró y adiestró la tropa en su estancia de Los Cerrillos, en San Miguel del Monte, pero hasta el 28 de enero de 1833 no recibió del gobierno la comunicación de su nombramiento al mando de la columna del este, como había convenido con Juan Ramón Balcarce, el nuevo gobernador de la provincia de Buenos Aires.

El 18 de diciembre de 1832 los gobernadores de San Juan, Valentín Rivero y de Mendoza, Pedro Nolasco, con la anuencia de las legislaturas, autorizaron a Quiroga para dirigir la operaciones, encomendándole:

Quiroga aceptó y envió una circular a las demás provincias solicitando su colaboración, respondiendo favorablemente Catamarca, La Rioja, Tucumán, y otras.

Los planes iniciales de Rosas fueron modificados. El director de la guerra fue finalmente Quiroga y la campaña fue realizada en tres columnas al mando de: José Félix Aldao comandante general de Mendoza, José Ruiz Huidobro comandante de la frontera sur de Córdoba y del propio Rosas. El objetivo era ampliar la línea de frontera del océano Atlántico la Cordillera de los Andes y derrotar a Chocorí y a los ranqueles de Yanquetruz. Originalmente se había acordado coordinar con fuerzas chilenas de Bulnes que actuarían sobre los mapuches del sur de Llanquihué y confluiría con las columnas argentinas en las márgenes del lago Nahuel Huapi, pero Bulnes no lo pudo hacer por problemas políticos internos derivados de la rebelión de José Ignacio Centeno. El ministro de Relaciones Exteriores Manuel Vicente Maza, envió el 6 de abril de 1833 una nota al gobierno chileno en un intento de coordinar las acciones militares:

Bulnes comunicó a Quiroga en junio de 1833 que no podía realizar la campaña:

El mismo día que partió la columna de Rosas, éste recibió una nota del Ministerio de Guerra que le comunicaba que no se le podría proveer de vestuarios, municiones, pertrechos, caballos ni ganados, por lo que Rosas decidió realizar la campaña a su costa y la de sus amigos.

                                     

6. Columna del centro

La columna del centro, que estaba al mando del general Ruiz Huidobro, salió de San Luis el 22 de febrero y se internó en el desierto el 6 de marzo de 1833 desde el Fuerte San Lorenzo del Chañar, sobre el río Quinto en San Luis, con unos 1000 soldados de las milicias de Buenos Aires, Córdoba, San Luis y La Rioja. Conformaban la columna:

  • Regimiento Dragones Confederados de Córdoba, al mando del coronel Francisco Reinafé.
  • Batallón Defensores, al mando de Lorenzo Barcala.
  • Regimiento Auxiliares de los Andes, formado y costeado por Buenos Aires, al mando del coronel Pantaleón Argañaraz.
  • Escuadrón Dragones de la Unión, de San Luis, al mando del capitán Prudencio Torres. Estaba compuesto de 115 fusileros, 128 dragones y 19 artilleros. ​ La columna debía retornar al desierto luego de reponerse, pero sus jefes se plegaron la revolución encabezada por el comandante del Castillo en mayo de 1833. Francisco Reinafé escapó de su cautiverio y se puso al frente de las fuerzas de su hermano, el gobernador cordobés, derrotando a del Castillo en Río Cuarto el 14 de junio.


                                     

7. Columna del oeste

La columna del oeste o de la derecha, que estaba al mando del general Aldao, partió el 3 de marzo de 1833 con unos 800 soldados desde el Fuerte de San Carlos en el centro de Mendoza, cruzando el río Diamante y el río Atuel, desde donde se dirigiría hacia el río Barrancas. Las fuerzas de San Juan salieron de esa ciudad el 20 de febrero por orden de Quiroga, para encontrarse con las mendocinas en el Fuerte de San Carlos.

Las fuerzas estaban conformadas por soldados de las provincias de Mendoza y San Juan: 2 batallones de infantería con 3 piezas de artillería y dos regimientos de caballería:

  • Batallón n.º 2 de Auxiliares de los Andes, de San Juan, al mando del coronel José Martín Yanzón, con 200 hombres.
  • Regimiento de Granaderos a Caballo de Mendoza, al mando del teniente coronel Bernardino Vera, con 200 hombres.
  • Batallón de Infantería de Mendoza, al mando del coronel Jorge Velazco, con 200 hombres. ​ Las fuerzas sanjuaninas regresaron a San Juan reducidas la mitad.
  • Regimiento de Caballería n.º 2 de Auxiliares de San Juan, al mando del teniente coronel Nazario Benavídez, con 200 hombres.


                                     

8. Columna del este o de la izquierda

La columna del este, que estaba al mando del brigadier general Rosas, partió de San Miguel del Monte el 22 de marzo de 1833, con la mayoría de los 2000 soldados que compondrían la columna, en su mayoría tropas de línea. Su objetivo era alcanzar al río Colorado y luego reunirse con las otras dos columnas y avanzar hacia el oeste entre este río y el Negro y batir al cacique Chocorí que tenía su centro de operaciones en la isla Grande de Choele Choel, por donde pasaba el contrabando de ganado hacia Chile y que controlaba desde la bahía Blanca hasta el Limay. Cada soldado llevaba 3 caballos y los oficiales cuatro. Se transportaron 5 pequeñas piezas de artillería.

                                     

8.1. Columna del este o de la izquierda Estado de fuerzas de la columna

La columna sumaba 2010 personas, incluyendo a los indígenas repartidos por los cuerpos.

  • Sargentos mayores: Leandro Ibáñez, Ventura Miñana, Manuel C. García, Jerónimo Costa, Félix A. Meneses, Joaquín Casco, Rafael Fuentes, Bernardo Echeverría
  • Total de oficiales: 140
  • Coroneles: Manuel Corvalán, Pedro Ramos, Antonio Ramírez, Ramón Rodríguez, Juan Antonio Garretón
  • Tenientes coroneles: José María Flores, Francisco Sosa, Hilario Lagos, Narciso del Valle, Miguel Miranda, Juan Pedro Luna, Juan José Hernández militar, Roque Cepeda, Faustino Velazco, Felipe Julianes
  • General en jefe: brigadier Juan Manuel de Rosas
  • Jefe de estado mayor: general Ángel Pacheco
  • Piquetes de infantería de línea, con 176 plazas, al mando del coronel Ramón Rodríguez
  • Batallón n.º 1, con 365 plazas, al mando del coronel Antonio Ramírez
  • Infantería, con 541 plazas
  • Piquete, con 52 plazas, al mando del coronel Juan Pedro Luna
  • Artillería
  • Marina
  • Piquete de marina, con 25 plazas, al mando de los capitanes Guillermo Bathurst y Juan Bautista Thorne. Viajaron embarcados la Protectora Argentina y Carmen de Patagones en un bergantín, una goleta y un lanchón.
  • Regimiento n.º 10, con 164 plazas, al mando del comandante Francisco Sosa
  • Regimiento n.º 9, con 118 plazas, al mando del comandante Narciso del Valle
  • Patricios a caballo, con 70 plazas, al mando del mayor Manuel García
  • Escuadrón del n.º 6, con 123 plazas, al mando del comandante Roque Cepeda
  • Escuadrón de línea del n.º 4, con 139 plazas, al mando del comandante José María Flores
  • Escuadrón de línea del n.º 3, con 187 plazas, al mando del comandante Miguel Miranda
  • Piquete del n.º 5, con 51 plazas, al mando del mayor Ventura Miñana
  • Escuadrón de línea del n.º 2, con 141 plazas, al mando del comandante Hilario Lagos
  • Escuadrón Escolta, con 189 plazas, al mando del comandante Juan José Hernández militar
  • Caballería, con 1.181 plazas
  • Ciudadanos y agregados, 13
  • Médicos, ingenieros y astrónomos, 16
  • Otros
  • Maestranza y cuartel general, 42
                                     

8.2. Columna del este o de la izquierda Avance hasta el río Colorado

La primera noche de la campaña la pasaron en un campamento que situaron a una legua al suroeste de la laguna de las Perdices, desde donde Rosas escribió a sus amigos de Buenos Aires para pedirle ganado, utilizando también los de su propiedad. Una vez que estos llegaron, se prosiguió la marcha el 31 de marzo hasta acampar en la margen este del arroyo Tapalqué. El 1 de abril se le incorporaron sus aliados tehuelches septentrionales serranos o pampas Cachul, Juan Catriel y Reilet con 600 guerreros indígenas, quedando el resto de sus tribus en la zona de Tapalqué, Tandil y Azul. Éstos, junto con los caciques Llanquelén, Fracamán y Cayapan, eran aliados de Rosas desde el parlamento de Tandil, varios años antes. El 2 de abril se incorporaron la expedición las fuerzas que guarnecían la zona de Tapalqué: Batallón de Libertos de Infantería, escuadrones de línea n.º 2, 3 y Escuadrón n.º 4 de Campaña y un piquete de Infantería del Río de la Plata, con 2 piezas de artillería volante. El 3 de abril dejaron atrás la zona guarnecida y se internaron en el llamado desierto. El día 4 Rosas recibió una carta del cacique Cañiuquir pidiéndole el regreso de la expedición. El 18 de abril acamparon a orillas de la laguna Lafquen Monocó y el 22 en la margen derecha del arroyo Sauce Grande del Sur. El 25 de abril cruzaron el arroyo Napostá Grande, cerca de la bahía Blanca, en donde permanecieron tres días en espera del vestuario remitido, entre otros, por el amigo de Rosas Juan Nepomuceno Terrero. Allí Rosas celebró conversaciones con Cañiuquir o Cañuquir, quien viajó al efecto desde la sierra de Guaminí. Este mismo cacique, fue muerto en un ataque a Bahía Blanca en 1834, junto a 650 borogas.

El 1 de mayo la expedición continuó viaje siguiendo el río Sauce Chico, acampando a cinco leguas. Desde allí Rosas viajó con su escolta hasta la Fortaleza Protectora Argentina futura Bahía Blanca, en viaje de inspección de las municiones allí almacenadas y para recoger los pertrechos llegados por barco desde Buenos Aires, para lo que había despachado un día antes las carretas. Allí Rosas recibió noticias: el regreso de la columna del centro, que nada se sabía de la columna de Aldao y que el cacique Chocorí ya estaba alertado de la expedición en su contra. la fortaleza llegaron también por mar soldados de refuerzo.

Retornó al campamento el 5 de mayo, día en que la expedición continuó hasta Cabeza de Buey, en donde estableció una comandancia militar para servir de apoyo a las comunicaciones. Por la noche se llegó a los Pocitos y en los dos días siguientes la expedición alcanzó el río Colorado. Allí, sobre la margen izquierda Rosas estableció su cuartel general de Médano Redondo el 11 de mayo de 1833, cerca de la actual localidad de Pedro Luro, fijándose las coordenadas: 39°29′49″S 62°21′36″O

En el cuartel Rosas recibió, el 13 de agosto, la visita del científico Charles Darwin, quien en su diario de viaje describió con horror parte de la campaña:



                                     

8.3. Columna del este o de la izquierda División de Pacheco

Sabiendo que Chocorí podría huir, Rosas envió el 1 de mayo desde el Sauce Chico al mayor general Ángel Pacheco con 800 hombres de caballería para remontar el río Negro y cortarle la retirada esquivando la rastrillada de los chilenos, que era el camino del contrabando de ganado, bien vigilado por los indígenas. Pacheco tomó rumbo sur, cruzó con sus fuerzas el río Colorado en el luego denominado Paso de Pacheco y siguió hasta las cercanías de Carmen de Patagones. Llegó al río Negro el 10 de mayo y lo hizo cruzar por dos escuadrones al mando de Lagos y de Francisco Sosa, quienes avanzaron por la margen sur derecha del río, mientras Pacheco con el resto de la división lo hacía por la margen norte.

La columna del sur atacó y destruyó varias tolderías, que abandonaban los indígenas. El 26 de mayo la vanguardia de Sosa y Cayetano Ferrat atacó la toldería del cacique pehuenche Payllerén o Pillarén, un aliado de Chocorí, quien fue muerto con 24 indios. Un sargento y varios soldados murieron ahogados durante el ataque.

Pacheco llegó frente la isla de Choele Choel Grande el 30 de junio y se apoderó de ella por sorpresa el 3 de julio con 300 hombres. Los comandantes Sosa, Lagos y el teniente Ferrat recorrieron la isla sin hallar a Chocorí, encontrando solo a indios de las familias de los caciques Vetocurá, Lupil y Chocorí y 20 cautivas, mientras que los guerreros indígenas habían salido a realizar un malón hacia la zona de la bahía Blanca. Durante dos días Pacheco hizo recorrer la isla y otra vecina bautizada como isla de Pacheco y luego las evacuó con tropas y prisioneros, dejando una guarnición. Estableció su campamento en la rinconada de los Malchaquines e izó formalmente la bandera argentina en Choele Choel. Fueron tomados 200 prisioneros de ambos sexos, que se sumaron a otros 200 tomados previamente. ​ Cayupán y Archimán lograron huir, pero fueron alcanzados el 25 de noviembre a orillas del río Colorado por una partida enviada por Pacheco en su búsqueda, logrando huir nuevamente Cayupán, aunque solo. Comandaban la partida el ayudante Mariano Calderón y el alférez Eugenio Quiroz. De los 35 indígenas que lo acompañaban, 6 murieron y 21 cayeron prisioneros. Cayupán fue rodeado en el desierto por 45 de sus compañeros y se presentó con ellos ante un comandante, siendo remitido a Rosas. A consecuencia de esos ataques, el cacique Quentrel se presentó ante Rosas con 250 guerreros para someterse. Al regresar Ibáñez a Médano Redondo, fue felicitado y ascendido por el éxito que logró en su intrépida misión.

Luego de despachar a Ibáñez, Rosas permaneció en Médano Redondo con 150 infantes, los artilleros, peones e indígenas aliados, totalizando 300 personas.

                                     

9. Intento de sublevación

Un intento de sublevación de las tribus de Tapalqué y de las Salinas Grandes fue conjurado por Rosas, los implicados declararon que el gobierno de Buenos Aires los había incitado. Catriel y Cachul ordenaron fusilar a los instigadores indígenas de la sublevación, lo que fue cumplido por el coronel Delgado. Rosas envió al mayor Echeverría con una escolta a supervisar los fusilamientos. Cañiuquir hizo lo mismo en las Salinas Grandes. Como el gobierno intentó seducir a varios comandantes para que abandonaran a Rosas, éste reunió a los oficiales del campamento en julio y les dio libertad para regresar a Buenos Aires. 12 oficiales pidieron el regreso, entre ellos los coroneles Luna y Planes y el mayor Frías.



                                     

10. Retorno

El 28 de enero de 1834 comenzó el regreso, logrando el objetivo de batir a los indígenas y ampliar el territorio de Buenos Aires. Rosas regresó hasta el Napostá dejando guarniciones en los fortines y en la isla Choele Choel, reuniendo las demás divisiones en el Napostá. El 25 de marzo de 1834 formó la división en el Napostá y les dirigió la siguiente proclama:

Martiniano Rodríguez quedó al mando de las fuerzas de la Fortaleza Argentina.

                                     

11. Acciones en otras provincias

El gobernador de Santa Fe, Estanislao López, se excusó de colaborar con su provincia en la expedición en razón de que debía atender los ataques de los indígenas del Chaco. Los ataques sobre la frontera sur de Santa Fe habían sido uno de los desencadenantes de la campaña. López solo ofreció a Quiroga 300 caballos. El 2 de julio de 1833 López logró sorprender y desbandar completamente la tribu mocoví del cacique Lechuza en el monte de los Monigotes. Participaron de la acción 160 soldados y 34 abipones aliados de los caciques Agustín Crespo e Hipólito Jaimes. Los mocovíes tuvieron 40 muertos y se rescataron 200 cautivas y 8 cautivos. ​

El gobernador de Santiago del Estero, Felipe Ibarra, inició una campaña sobre el Chaco, pero los indígenas se retiraron.

                                     

12. Consecuencias

Concluida la Campaña de Rosas al Desierto, éste firmó tratados de paz con caciques hasta entonces secundarios, que se convirtieron en útiles aliados. Al año siguiente se sumó el más importante de ellos, Calfucurá. Hasta la caída de Rosas en 1852, no hubo malones en la Provincia de Buenos Aires, Calfucurá daba aviso de los posibles ataques de los pequeños grupos indígenas que no respondían a su mando y eran fácilmente contrarrestados. Sirvió también para distribuir el alcohol y las mercaderías que les enviaba Rosas, junto con vacunas para la viruela.

La campaña también incorporó científicos, entre ellos Charles Darwin, que reunieron información sobre la zona recorrida, pero las regiones desérticas quedaron en manos de los indígenas. Se aseguró una precaria tranquilidad para los campos y pueblos ya formados y se logró un relativo avance en el sudoeste de la provincia.

Rosas utilizó en la campaña la cartografía levantada por José de Arenales hijo de Álvarez de Arenales y desde Médano Redondo envió al ingeniero Nicolás Descalzi para que levantara una carta del río Negro hasta Choele Choel, mediante una flotilla encabezada por la goleta Encarnación, navegando por 73 días. También ordenó al agrimensor Feliciano Mariano Chiclana hijo del triunviro la toma de las distancias, coordenadas y rumbos hasta el río Negro. El río Colorado fue reconocido y balizado por los marinos Juan Bautista Thorne y Guillermo Bathurst desde Médano Redondo hasta su desembocadura. Chiclana hizo las mediciones del río a bordo de la goleta San Martín capitaneada por Thorne.

Se estableció el Fuerte Colorado en Médano Redondo, guarniciones en Choele Choel y otras sobre el río Negro que subsistieron hasta 1852. La Fortaleza Protectora Argentina quedó reforzada por una guarnición de 300 hombres al mando de Rodríguez y otros 200 blandengues coraceros reforzaron Carmen de Patagones y las guarniciones del río Negro y del Colorado fortín con 50 hombres. En el Napostá se formó un regimiento de blandengues al mando de Sosa. La rastrillada de los chilenos quedó bajo control.

El sistema de 21 postas establecido por Rosas desde San Miguel del Monte hasta Médano Redondo quedó atendido por 100 hombres y 600 caballos.

En esta campaña se destacaron algunos oficiales que formarían la siguiente generación de militares porteños: Pedro Ramos, Ángel Pacheco, Domingo Sosa, Hilario Lagos, Mariano Maza, Jerónimo Costa, Pedro Castelli y Vicente González.

Entre los caciques que colaboraron con Rosas durante la expedición se hallaban: Fracamán, Llanquelén, Reilet los tres de la zona del arroyo Tapalqué, Juan Catriel y Cachul ambos de Azul y Tandil.

Y entre aquellos jefes indios que se mostraron hostiles a los blancos estaban: Treurepán del Neuquén, fue muerto, Yanquimán de la sierra de la Ventana, cayó prisionero, Payllarén de la zona de Choele Choel, fue muerto, Naquelén pampa, apresado, Rinque, Millancal, Choncián, Millas todos pampas del sudoeste bonaerense, el primero apresado y los demás muertos, Catrirén huyó la cordillera, Huayquemil aliado de Chocorí de la zona de Bahía Blanca, huyó, Maulín huyó a Chile, Pichiloncoy, Millao ambos boroganos del sudeste de La Pampa, muertos, Painé ranquel, tomado prisionero, Chocorí huyó y murió en 1834, Yanquetruz huyó. ​

                                     

13. Ataques indígenas inmediatamente posteriores

Al final de la campaña, algunos grupos ranqueles continuaron realizando malones, uno de ellos se realizó sobre la guardia de San José de la Esquina límite de Córdoba y Santa Fe cuando Rosas aún estaba en Monte Redondo. El 13 de marzo de 1834 aniquilaron a los dragones de la guarnición de Río Cuarto.

Rosas contaba a los caciques boroanos como aliados, quienes se mantendrían neutrales durante la campaña. Pero al terminar las operaciones Rosas les exigió la entrega de los cautivos junto con los ganados robados, a lo que se negaron. Envió al general Corvalán a recibir la primera partida de cautivos y luego de un ultimátum enviaron a los demás a Bahía Blanca escoltados por las fuerzas de Delgado. Luego atacaron una partida de soldados, por lo que Rosas dirigió contra ellos la guarnición de blandengues de la Fortaleza Protectora Argentina, derrotándolos y matando a 650 borogas entre ellos a Cañiuquir, tomando 900 prisioneros, rescatando el ganado y a los cautivos. De regreso la bahía Blanca, 800 indígenas aliados se sublevaron matando a 2 oficiales, 70 soldados y algunos peones, llevándose prisionero a Venancio Coñoepán.

El 9 de septiembre de 1834 los borogas fueron masacrados en Masallé por Calfucurá y sus indios provenientes de Chile, muriendo los caciques Rondeau, Melín y Coñoepán. Las fuerzas de la Fortaleza Protectora Argentina a mando de Sosa y del teniente coronel Zelarayán acompañaron a los borogas sobrevivientes en la persecución de Calfucurá, quien huyó por el camino de Chalileo.

Con 290 indígenas sobrevivientes de las tribus de Venancio Coñoepán y de Melinquer Melín y soldados al mando de los coroneles Martiniano Rodríguez y Francisco Sosa, el 21 de noviembre de 1835 se produjo un ataque a las tolderías de Yanquetruz y de su hijo Pichún. Pero éstos se retiraron previamente hacia el río Chadileuvú. El ataque sobre las tolderías de Painé logró la rendición de 313 individuos.

                                     

14. Premios

El éxito de la Campaña de Rosas al Desierto implicó que muchas tierras fueron repartidas entre los expedicionarios como premios.

La Legislatura de Buenos Aires por ley del 6 de junio de 1834 donó a Rosas la isla Grande de Choele Choel, cambiando su nombre a isla del general Rosas, permitiéndole también que la canjeara por 60 leguas cuadradas de tierras en Lobería ​