ⓘ Siete dolores de María Santísima, Casas Altas. Los Siete Dolores de María Santísima en Casas Altas constituyen una singular devoción religiosa católica existent ..

                                     

ⓘ Siete dolores de María Santísima (Casas Altas)

Los Siete Dolores de María Santísima en Casas Altas constituyen una singular devoción religiosa católica existente en Casas Altas, municipio de la comarca del Rincón de Ademuz, Comunidad Valenciana, España. Su práctica tradicional evoca y conmemora los siete episodios más tristes y atormentados en la vida de la Virgen María, madre de Jesús de Nazaret. En la localidad pueden verse los casilicios con los ladrillos cerámicos que contienen la devota representación. Se trata de siete pilones de obra levantados en el terraplén, sobre la ladera oriental del Pinar, en el camino que conduce al Calvario y Vía Crucis local.

                                     

1. Orígenes de la devoción mariana

Popularmente se admite que la devoción a los Siete Dolores de María se desarrolló por diversas revelaciones privadas. Al parecer, la costumbre se originó en la Orden de los Servitas frailes Siervos de María, probablemente después que se fundara en Monte Senario, lugar cercano a Florencia, Italia 1233.

En la tradición europea, se dice que la Virgen María comunicó a santa Brígida de Suecia 1303-1373 la siguiente consideración: "Miro a todos los que viven en el mundo para ver si hay quién se compadezca de Mí y medite mi dolor, mas hallo poquísimos que piensen en mi tribulación y padecimientos. Por eso tú, hija mía, no te olvides de Mí que soy olvidada y menospreciada por muchos. Mira mi dolor e imítame en lo que pudieres. Considera mis angustias y mis lágrimas y duélete de que sean tan pocos los amigos de Dios".

En la práctica española, la devoción se vincula la reina Juana I de Castilla, más conocida como Juana la Loca 1479-1555, que introdujo la piedad tras la muerte repentina de su marido, Felipe el Hermoso 1506. Justamente, la conmemoración evoca la tristeza profunda de María después de la crucifixión de su Hijo y antes de la Resurrección. En la misma tradición occidental, según san Alfonso María de Ligorio 1696-1787, Nuestro Señor reveló a santa Isabel de Hungría 1207-1231 que él concedería cuatro gracias especiales a los devotos de los Siete Dolores de Su Madre Santísima, de la siguiente forma:

  • Jesús protegerá en sus tribulaciones a todos los que recuerden esta devoción y los protegerá muy especialmente la hora de su muerte.
  • Imprimirá en sus mentes el recuerdo de Su Pasión y tendrán su recompensa en el cielo.
  • Aquéllos que antes de su muerte invoquen la Santísima Madre en nombre de sus dolores, obtendrán una contrición perfecta de todos sus pecados.
  • Encomendará a esas almas devotas en manos de María, a fin de que les obtenga todas las gracias que quiera derramar en ellas.

Desde una óptica historiográfica, se trata de una piadosa tradición de origen medieval, cuya práctica se encuadra de pleno en la más escrupulosa religiosidad mariana, esencialmente propugnada a mediados del Setecientos, como reacción a las tesis jansenistas creencia en la predestinación y las relaciones del libre albedrío y de la gracia cuando comenzaban a divulgar que la devoción la Santísima Virgen es una mera superstición. En defensa de Nuestra Señora, san Alfonso María de Ligorio escribió una de sus más célebres obras 1750. El símbolo habitual de los Siete Dolores es un corazón el corazón doloroso de María: una víscera cardiaca traspasada por siete espadas, referidas la profecía de Simeón, cuando Jesús fue presentado en el templo Cf. Lucas 2, 33-35. Encima del corazón se dibujan unas lenguas de fuego, representando el amor ardiente de María, a Dios y la Humanidad.

                                     

2. Ubicación y descripción de los pilones

Los pilones -casilicios o casalicios- de los Siete Dolores de Casas Altas se hallan en un paraje frente al pueblo, ubicado en la ladera oriental del cementerio municipal, otro lado de la carretera de Valencia-Ademuz, por donde discurre el camino que conduce al rellano del Calvario. Fueron construidos al comienzo de los años setenta del pasado siglo XX, al mismo tiempo que las estaciones del Vía Crucis.

Se trata de siete construcciones de ladrillo, en forma de columna cuadrangular, con un resalte de obra en la parte alta, a modo de cornisa, sobre la que se dispone propiamente la hornacina con los azulejos, cubierta por un tejadillo piramidal, rematado con un vástago en forma de cruz. Componen el cuadro seis baldosas en suaves tonos verdosos, azules y ocres: las cuatro primeras superiores representan la Virgen María izquierda, levemente arrodillada, vestida con túnica y cubierta con velo azul y nimbo de santidad: con una sucesión de espadas clavadas en el pecho, una por cada dolor. la derecha de la Virgen se representa el motivo pictórico alusivo. Las dos últimas baldosas inferiores contienen un texto, específico para cada estación, ribeteado por una cenefa. El estilo de los dibujos es barroco, mientras que los trazos de la caligrafía son gotiformes, según modelos utilizados por la cerámica valenciana siglos XVII-XIX, aunque las arcillas no se juzgan tan antiguas, pudiendo ser copias de ejemplares arcaicos.

  • El Primer Dolor describe la profecía de Simeón Cf. Lucas 2, 22-35. El motivo pictórico simboliza la presentación de Jesús en el templo. La Virgen aparece con una espada clavada en el pecho, mientras que en la otra escena se representa al Niño, sujetado en alto por un anciano venerable, con los padres María y José situados a ambos lados. Todas las figuras poseen halo de santidad. En el recuadro de la cenefa ladrillos inferiores se lee: Quando presentais a Dios/ mucho madre os martirisa/ la espada qe al hijo y vos/ Ya Simeon os profetisa. ​
                                     

3. Oraciones tradicionales en los Siete Dolores

Habitualmente, el devoto reza un Padre Nuestro y siete Ave Marías por cada uno de los Siete Dolores. Opcionalmente, al final se reza un ofertorio obligado en la clausura. Asimismo, existe un collar de cuentas, similar al del Santo Rosario, para rezar los Siete Dolores. Posee cuarenta y nueve cuentas, dispuestas en círculo y organizados en series de siete esferitas. Cada sarta empieza con una medalla, que muestra uno de los Siete Dolores. Las cuentas en el círculo se usan para contabilizar las Ave Marías y las medallas para el Padre Nuestro. El círculo de computaciones posee, también, un colgante de cuatro esferitas, terminadas en una medalla de la Virgen Dolorosa, usadas para rezar las oraciones de clausura.

  • La devoción de los Siete Dolores de María Santísima se encuadra en la tradición mariana europea popular, íntimamente emparentada con el Vía Crucis, cuyo origen se halla en la baja Edad Media. Los elementos de cada estación dolor se hallan descritos en la Biblia Evangelios, relativos a los momentos más dramáticos dolorosos y conmovedores de la vida de María en relación con Jesús, su Hijo amantísimo. Los pilones existentes en Casas Altas constituyen, pues, una bella muestra de la devoción en la localidad, única en la comarca, aunque su práctica se halle aparentemente relegada en la actualidad la Semana Santa.