ⓘ Iglesia de San Francisco de Paula, Uquía. La iglesia de San Francisco de Paula se encuentra en Uquía, a 120 km de San Salvador de Jujuy en Argentina. Data del s ..

                                     

ⓘ Iglesia de San Francisco de Paula (Uquía)

La iglesia de San Francisco de Paula se encuentra en Uquía, a 120 km de San Salvador de Jujuy en Argentina. Data del siglo XVII. Es de estilo americano, paredes de adobe de 1 m de grosor. La torre se encuentra separada del edificio principal. El altar está tallado a mano en madera y dorado la hoja. Lo más llamativo en su interior son los cuadros de los ángeles arcabuceros llevados desde el Cuzco en la época colonial. ​

                                     

1. Antecedentes

Históricamente la población formó parte de la Encomienda de Humahuaca desde finales del siglo XVI hasta la extinción de la misma, que a lo largo de los siglos XVII y XVIII estuvo en manos de la familia Zárate, a excepción de unos pocos años al final de la existencia de la Encomienda. A finales del siglo XVIII la población de Uquia era de alrededor de 50 familias, lo que nos da un total de 236 personas, según el Libro de Matrícula de 1773, tomando en cuenta la población residente en el mismo Uquía y sin tener en cuenta otros anejos cercanos. La población siempre tuvo Gobernador de Indios o Curaca propio, independiente del de Humahuaca, no así el Protector de Indios que era el mismo y la comunidad sostenía dos Cofradías, eligiéndose anualmente sus mayordomos y priostes, en la fiesta de San Francisco de Paula. La mayoría de los habitantes tenían sembradíos para riego de los cuales tenían acequias, todavía hacia la mitad del Siglo XIX se entablará un pleito entre estos agricultores y el Sr. Eraso por la posesión y utilización del agua que viene por la acequia comunitaria.

                                     

2. Monumento Histórico Nacional

La iglesia de Uquía, declarada Monumento Histórico Nacional, el 14 de julio de 1941 ​

El carácter angélico de los seres representados en los cuadros está dado por los rasgos marcadamente andróginos de los rostros y por las alas. Sus nombres proceden de los textos bíblicos, curiosamente es de las pocas series que fueron pintadas identificando a los ángeles con nombres, aunque solamente tres ángeles: Miguel, Rafael y Gabriel hayan sido aceptados por la Iglesia Católica, pero a pesar de las prohibiciones, se siguieron pintando otros muchos con nombres como Uriel, Osiel, Yeriel, Eliel, Salamiel, Barakiel y otros, cuyos nombres probablemente proceden de diversos escritos judeo-cristianos.

Por la forma en que se han representado en estas pinturas, hay quienes piensan que guardarían una profunda relación con grabados alemanes y holandeses de esa época, en los que se enseñaba el correcto uso de las armas de fuego, pero no hay que olvidar la gran influencia que, sin duda, debieron tener las fiestas celebradas en Lima, la capital virreinal para celebrar las fiestas de San Miguel, en la que los indígenas salían disfrazados de ángeles, portando armas cedidas por el Arsenal, fiesta que estuvo en vigor hasta 1750 cuando los indígenas aprovecharon las mismas y el hecho de llevar armas para levantarse contra el Virrey.

La serie de los Ángeles Arcabuceros de Uquía, procedentes de la escuela cuzqueña y presentes en la Iglesia desde mediados del S. XVIII hoy está incompleta, pues a través de los inventarios se puede conocer que desapareció uno de los diez cuadros originales, falta que es constatable desde hace más de cien años.

Como detalle curioso señalar que en el año 1752/3 falleció en Uquía el P. Pedro Lozano, un jesuita historiador autor de innumerables obras de Historia y a quien se considera el padre la historia científica argentina. De paso en Humahuaca, falleció entre los años citados, ya que ambas fechas se dan como posibles y según la tradición está enterrado en la nave de la Iglesia pero sin que se sepa el lugar exacto.

Desde el año 2008 no se ha realizado ningún tipo de mantenimiento ni arreglos.