ⓘ Convento de San Guillén, Castielfabib. San Guillén de Castielfabib es un monasterio franciscano situado en la margen izquierda del río Ebrón, frente la villa de ..

                                     

ⓘ Convento de San Guillén (Castielfabib)

San Guillén de Castielfabib es un monasterio franciscano situado en la margen izquierda del río Ebrón, frente la villa de Castielfabib, localidad de la comarca valenciana del Rincón de Ademuz. Conservado en estado semiderruido, fue erigido en el último tercio del siglo XVI, momento en que los franciscanos valencianos se instalan en el municipio, consagrando su culto la figura san Guillermo, de tradicional devoción en la villa.

Aunque con anterioridad ya hubo otras órdenes monásticas en la villa de Castielfabib, serán los franciscanos de san Guillermo los más perseverantes, pues hasta la exclaustración del siglo XIX no marcharán de la comarca.

De todo el complejo conventual solamente es distinguible su capilla, cuyos muros y pocos elementos arquitectónicos dan idea del esplendor franciscano en la comarca del Rincón de Ademuz. Otro elemento bien conservado es el brocal de pozo que se halla en las cercanías, rodeado de la huerta del cenobio.

También conocido como Convento de San Guillermo es Bien de Relevancia Local con identificador número 46.09.092-010. ​

                                     

1. Historia

La tradición local y la devoción popular vinculan el convento de san Guillermo de Castielfabib con el personaje de Guillermo de Poitiers 1071-1126, duque de Aquitania, pretendiendo que mientras estuvo en Castielfabib, durante su apoyo entre 1120 y 1123 a Alfonso I de Aragón en sus diversas campañas militares, hizo penitencia en una cueva próxima al lugar donde habría de ubicarse muchos años después el monasterio de su nombre. Sin embargo, nada se sabe con certeza documental del personaje, sin que su estudio soporte un análisis histórico-crítico: todo se basa en la devoción y el mito, la tradición y la leyenda. ​

Desde entonces solamente quedan las ruinas, muy perdidas, de la iglesia conventual con sus arcadas y capillas de la parte de la epístola y evangelio, así como restos de la torre-campanario y parte de la frontera, que luce pórtico barroco, aunque la iglesia fuera originariamente gótica. Asimismo, restan la cisterna, con su brocal y lavadero, todo en piedra labrada, conjunto ubicado al sureste del convento, donde se hallaba la zona de huertos y corrales del monasterio.

                                     

2. Vida conventual

Los frailes vivían con sencillez y pobreza, subsistiendo básicamente de las limosnas que recibían y recaudaban de los pueblos del entorno donde pedían, así como del cultivo de los huertos y animales que poseyeran. La vida conventual se regía por las horas canónicas: laúdes al amanecer, sobre las 3:00, prima hora en la que sale el sol, sobre las 6:00, tercia tercera hora después de salir el sol, sobre las 9:00, sexta mediodía, a las 12:00, nona sobre las 15:00, vísperas tras la puesta de sol, sobre las 18:00 y completas antes del descanso nocturno, sobre las 21:00, y era muy dura, constando haber sido eximidos del rezo de maitines, a media noche desde noviembre hasta finalizado febrero, por el frío reinante 1660.

Los franciscanos de Castielfabib, además de rezar, trabajar y pedir limosna, ayudaban a los clérigos de las parroquias locales, consolando en su agonía a los aldeanos y lugareños moribundos de los rentos y masías más alejadas de las poblaciones principales, estaban presentes en los entierros de postín, así como las capas altas de la comarca se hacían enterrar con el hábito franciscano comprado en san Guillén. ​

El número de frailes varió con el tiempo: consta que osciló entre 12 o 14 1577 y 24, incluyendo sacerdotes, coristas, legos, donados y pretendientes 1764. El convento de Castielfabib aparece someramente reseñando en las Relaciones ad limina de los obispos de Segorbe, constando sus visitas entre 1634 y 1705.